Cuando “unos pocos grados” hacen la diferencia: las olas de calor en la Patagonia
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(Este 24 de octubre Día Internacional contra el cambio climático)

 

Por: Paulina Gebauer, investigadora Centro i-mar

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Cuando pensamos en el cambio climático, imaginamos glaciares que retroceden o temperaturas sofocantes. Sin embargo, otra transformación ocurre en los océanos: las olas de calor marinas, períodos de al menos cinco días con temperaturas excepcionalmente altas respecto de las habituales para cada lugar y época del año.

¿Puede un aumento de apenas dos grados transformar la vida en el mar? Aunque parezca pequeño, puede tener consecuencias importantes para los organismos marinos, especialmente en aguas frías como las de la Patagonia. Este es el desafío que plantean las olas de calor marinas

La Patagonia no está ajena a estos eventos. Un estudio de las aguas oceánicas frente a Chile, con registros entre 1982 y 2020, mostró olas de calor marinas frente a Patagonia norte todos los años entre 2011 y 2020. Esa década concentró el 45% de los eventos identificados en casi cuatro décadas. En 2016, uno de ellos duró 148 días, desde otoño hasta comienzos de primavera.

En sectores oceánicos frente a Patagonia norte, la temperatura superficial del agua varía aproximadamente entre 9 y 12 °C en invierno y entre 11 y 15 °C en verano. Una anomalía de +2 °C puede representar un cambio considerable para especies adaptadas a aguas frías. Pero no basta con saber cuánto se calienta el mar: necesitamos comprender las consecuencias para sus organismos.

Los efectos dependen del hábitat y de la etapa de desarrollo. Por ejemplo, los organismos intermareales alternan entre la inmersión y la exposición al aire durante las mareas, por lo que pueden enfrentar olas de calor marinas y atmosféricas. En 2021, una ola de calor atmosférica coincidió con mareas excepcionalmente bajas en Canadá y el noroeste de Estados Unidos, provocando mortalidad masiva de mejillones y otros organismos costeros.

Otras consecuencias son menos visibles. Muchos moluscos y crustáceos que viven en el fondo marino pasan sus primeras etapas de vida como larvas que se desarrollan y dispersan en la columna de agua. Estas pueden ser especialmente sensibles al calentamiento, aunque las respuestas varían entre especies. Las olas de calor pueden alterar su supervivencia, crecimiento y desarrollo, con posibles efectos sobre la dispersión larval, la conectividad entre poblaciones y la incorporación de nuevos individuos a las poblaciones bentónicas. Sus consecuencias pueden manifestarse después de que el mar recupere su temperatura habitual.

En el contexto climático actual, marcado por El Niño, este fenómeno podría contribuir, junto con otros factores, a formar o intensificar olas de calor marinas en la Patagonia. ¿Cuánto sabemos sobre sus efectos a corto, mediano y largo plazo en los ecosistemas de fiordos y canales de la Patagonia? Aún existen importantes vacíos de conocimiento.

La Patagonia alberga una biodiversidad singular y sostiene la pesca artesanal y la acuicultura. Por eso, no basta con registrar la temperatura del mar. Es fundamental monitorear las distintas condiciones de la columna de agua y estudiar las consecuencias de las olas de calor marinas sobre las poblaciones, comunidades y ecosistemas marinos. El desafío no es solo conocer cuánto se calienta nuestro mar, sino qué significa ese calentamiento para la vida que alberga y los servicios ecosistémicos que proporcionan.

 

Publicado por: Loreto Bustos Novoa