Lo que para muchas personas es solo un río para observar, para un grupo de estudiantes de la Escuela N°2 de La Unión es un vibrante laboratorio natural.
A través de una innovadora alianza con la Universidad de Los Lagos y la Ilustre municipalidad de la Unión, la brigada ecológica de la escuela N°2 de dicha ciudad, integrada por 14 estudiantes de 5° a 8° básico ha «apadrinado» el río Llollelhue de la provincia del Ranco, región de los Ríos, como su centro referencial de investigación, transformándose de esta forma en científicas y científicos a cargo de evaluar la salud ambiental de su entorno y de sus orillas. Entre las especies analizadas se encuentran los artrópodos acuáticos (Aegla laevis más conocidas como las “pancoras” que son características por su gran volumen en los cursos de agua de la zona sur.
Todo este trabajo es liderado por la docente Evelyn Millar, miembro de la Unidad Técnico Pedagógica de la Escuela N°2 de la Unión y profesora de Ciencias del establecimiento, quien es acompañada por la profesora Rosa Hassel y la Dra. En Recursos Naturales Mención Ecología y Limnología y académica de la universidad de los Lagos y miembro de la RED STEM Norka fuentes, y las estudiantes de carreras STEM Kanda Figueroa, Ignacia Lara y la asistente del laboratorio de Limnología, Lourdes Pinolef .
De acuerdo a lo señalado por la docente de la escuela N°2 de la Unión la actividad comenzó al borde del río, donde se midieron parámetros físico-químicos clave como el pH, oxígeno, conductividad y temperatura utilizando equipos multiparamétricos de última generación, para posteriormente, usar redes Surber (instrumento científico utilizado en limnología y biología acuática para el muestreo cuantitativo de macroinvertebrados). Cabe mencionar que las y los escolares utilizaron lupas estereoscópicas para limpiar y separar el material recolectado, para por fin finalmente analizarlas en el laboratorio de Limnología de la Universidad de los Lagos.
De acuerdo a lo expresado, por la docente, Evelyn Millar el objetivo es que las y los jóvenes amplíen sus conocimientos sobre el hábitat de estas especies para luego replicar lo aprendido en el laboratorio de su propio establecimiento y compartir la experiencia con el resto de sus compañeros», enfatizó, aprovechando de agradecer profundamente la enriquecedora instancia pedagógica que brinda la universidad de los Lagos a través del laboratorio y el aporte de la Dra. Norka Fuentes.
En tanto, Kanda Figueroa, estudiante de la carrera de Agronomía y que se encuentra realizando su tesis en el Laboratorio de Limnología, explicó que los escolares trabajaron en grupos utilizando la «Clave taxonómica de Palma«, una guía fundamental para clasificar especies en Chile según sus características anatómicas.
“En la jornada, identificaron principalmente Chironómidos, Aeglas, Plecópteras, Efemerópteras, Tricópteras y unos organismos que funcionan como bioindicadores clave de la calidad del agua” señaló, agregando que “hubo un gran asombro y entusiasmo en las niñas y niños, ya que descubrieron que el río alberga un ecosistema microscópico vital, transformando por completo su percepción sobre la vida acuática y la salud ambiental de su entorno«, destacó la tesista
Prueba de ellos fue la opinión de dos estudiantes que en representación de sus compañeras y compañeros quisieron expresar su opinión
Bruno Monasterio dijo que la actividad le resultó muy entretenida y enriquecedora, ya que destacó el poder salir y recorrer más que otros compañeros de su escuela o curso, motivándolo a querer repetir la visita el próximo año. Al indagar sobre las especies encontradas en el río, a Bruno le llamó fuertemente la atención la gran cantidad de ejemplares y la diversidad de tamaños que presentaban, algo que no esperaba encontrar en ese lugar.
Por su parte, a Emilia Velázquez lo que más le gustó fue la oportunidad de aprender sobre los seres vivos que habitan en el agua. Durante la investigación, le sorprendió descubrir que estos organismos dependen directamente de las condiciones del entorno, pues pueden vivir según el nivel de limpieza o suciedad del agua. Esto la llevó a reflexionar sobre la importancia de cuidar el medio ambiente para proteger a los organismos que cumplen un rol beneficioso. Emilia comentó que, al buscar muestras, logró observar una especie similar a una almeja o bivalvo que se diferenciaba por ser de color blanco a diferencia de otras más comunes de tonalidad café o negruzca, reafirmando su compromiso personal con el cuidado del agua.
Genesis del proyecto
La investigadora y académica, Norka Fuentes, de la Universidad de los Lagos, campus Osorno señaló que este proyecto nació bajo una convicción profunda “Su origen se gestó a partir de una mentoría que realicé en PROVOCA, una organización maravillosa que busca disminuir las brechas de género en el ámbito científico mediante referentes femeninos. Inspirada por este propósito y en el marco de la red de mujeres en áreas STEM de la Universidad de Los Lagos, desarrollé mi proyecto de certificación titulado ‘Mentorías todo terreno’, cuyo gran norte es despertar vocaciones científicas tempranas y demostrarles a las niñas y niños que el mundo de la investigación también les pertenece” señaló, agregando que para poder concretar esta visión y llevarla al territorio, se logró articular un convenio de colaboración estratégica vigente desde 2024 entre el municipio local, la Escuela N°2 de La Unión y nuestra universidad. “A través de este lazo institucional, diseñamos una metodología vivencial donde las y los estudiantes de quinto a octavo básico abordan de primera mano el impacto de la contaminación urbana” comentó, añadiendo que el proyecto se estructuró en dos grandes momentos: primero, el asombro de la expedición en terreno recolectando muestras en el río, y luego, el rigor del trabajo en los laboratorios universitarios. En relación a su sentir frente al proyecto con niñas y niños consigno que:
“Para mí es fundamental sembrar esta semilla a una edad temprana; los niños absorben el conocimiento como esponjas y estas experiencias vivenciales e inolvidables como descubrir bajo la lupa el fascinante ciclo de vida de los artrópodos acuáticos antes de transformarse en insectos voladores dejan una huella que los acompañará para siempre, ya que la ciencia no solo debe generar impacto ambiental, sino también una transformación social» argumentó la científica y académica ULagos
Fotografías Karla Monjarrez y Equipo Brigada Ecológica Escuela N°2 de la Unión
Publicado por: Karla Monjarrez Toledo






















