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Provienen de la educación pública
Universidad de Los Lagos abre camino hacia el Primer Mundo
Jóvenes profesionales favorecidos con la Beca Chile, nos cuentan del camino recorrido desde la educación pública hasta llegar a estudiar a universidades de países desarrollados como son Nueva Zelanda y Australia.

  09/12/2010  


Pamela Fernández Subiabre, Pablo Leal Sandoval y Luis Henríquez Antipa nacieron en tres extremos distintos del país, en Punta Arenas, Santiago y Osorno, respectivamente. Pero tienen en común el haberse adjudicado una Beca Chile para estudiar en un programa de doctorado, en una universidad de primer mundo. Asimismo, coinciden en que provienen en un 100 por ciento de la educación pública, terminaron su educación media en liceos y luego optaron por Biología Marina en la Universidad de Los Lagos. Además, son primera generación en la universidad, estudiaron con crédito y/o becas, trabajan como ayudantes de investigación en el Centro I-Mar y no hablaban inglés antes de adjudicarse la beca.

El camino hasta el doctorado ha sido bastante largo y por supuesto, no exento de dificultades para quien no las tiene todas consigo. “Yo no pensaba realmente que pudiera llegar a la universidad. Estudié en el Liceo Industrial de Puente Alto y no creí que el puntaje de la PAA me daría para entrar. Tampoco sabía nada de becas o créditos. Lo único que tenía era interés por la ciencia, pero estudié en el industrial para tener algo seguro”, relató Pablo Leal, quién acaba de ganar la beca para estudiar un doctorado en la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda.

Pablo relató que siendo su papá maestro carpintero y su mamá asesora del hogar, tomó el camino universitario más por iniciativa propia que por presión familiar. No obstante, siente que sus padres lo apoyan aunque ahora no entienden bien por qué el hijo parte tan lejos. “Con esto de la beca tienen una mezcla de sentimientos porque por una parte, están contentos, pero por otra, me preguntan porque tenía que ser Nueva Zelanda”, dijo.

Algo parecido le ocurre a Pamela. Que al igual que Pablo entró el año 2002 a estudiar Biología Marina en Osorno y su entorno cercano le cuestiona el hecho de haberse dedicado al trabajo científico. “Mi familia se pregunta por qué no hago algo que me de más plata. Y es difícil explicar porqué me dedico a esto, para lo cual uno debe cambiar sus prioridades, postergar el comprarse una casa, un auto o tener hijos para hacer ciencia. Pero lo único que siempre tuve claro fue mi interés por desarrollar la investigación. Para eso fue fundamental que en la clase de microbiología la profesora Mariam Hernández me hablara de la posibilidad de entrar al Centro I-Mar a trabajar como ayudante de investigación. Finalmente, pude hacerlo con el profesor Daniel Varela y de ahí en adelante nunca he parado”, explicó la joven.

La vocación por la ciencia, es algo que los tres jóvenes siempre tuvieron presente, pese a que su entorno cercano no era muy favorable. Luis – al igual que Pablo- estudió en un Liceo Industrial, también para tener una herramienta con qué trabajar.”Pero no me gustaba la mecánica, la estudié para tener algo seguro. Después entré en 1997 a Biología Marina porque siempre me gustaron los bosques, los animales, la vida bajo el mar. Dos años después entré a trabajar con el profesor Alejandro Buschmann, porque yo quería bucear y él era el único que me podía meter a bucear, a ver los intermareales, los bosques de Macrocystis”, recordó Luis.

“Mi vieja hace galletas”, contesta Luis cuando le preguntan por su madre. Es su forma de decir que ella es dueña de casa en Osorno y que nunca pasó por institución de educación superior alguna. Pero no obstante, tanto ella como su padre que fue vendedor, apoyaron ciegamente la opción del hijo. “Pese a que fue un momento complicado porque mi padre murió en el primer año de estudios, pero ambos siempre estuvieron muy orgullosos de su hijo, porque soy el primero que entra a la universidad. Y ahí opté a los beneficios que finalmente me permitieron seguir estudiando”, dijo.

En la actualidad, los tres profesionales se desempeñan como ayudantes de investigación en el Centro I-Mar de la Universidad de Los Lagos y pese a que ellos mismo aseguran que la exigencia es alta, el trabajo es difícil, hay que hacer sacrificios y soportar mucha presión, la pregunta que surge espontáneamente es ¿por qué quieren seguir en esto?

Luis lo tiene claro. “Siempre quise hacer un doctorado. Si entras a trabajar donde todos son doctores o ayudantes, no hay puntos medios. Por lo tanto, si quieres seguir trabajando en ciencias hay que hacer un postgrado y ser doctor. Uno acá tiene tiempo suficiente para darse cuenta si este trabajo te gusta, si eres capaz de soportar la presión y asumir un estilo de vida estresante, sin horario de trabajo, pero donde estás haciendo ciencia”, aseguró.

Pablo y Pamela agregan que la formación que le entregan los investigadores del Centro I-Mar ha sido clave. “El profe Daniel aparte de ser mi jefe me ha enseñado mucho de cómo se hace esto. Aparte de científico es un formador, es más, hubo un tiempo en que no pudimos seguir trabajando y yo lo único que quería era volver”, comentó Pamela.

Es así como Luis y Pamela que se adjudicaron la Beca Chile en el período 2009, partirán entre enero y marzo hacia sus estudios de doctorado. Luis se irá al programa Marine Life Science de la Universidad de Tasmania en Australia y Pamela al programa de Fisiología en Microalgas de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda.

Pablo también se irá a Nueva Zelanda, pero antes debe estudiar y manejar el idioma inglés al nivel exigido por la institución que lo acoge. Trabajo que durante un año, ya han estado haciendo Pamela y Luis.

En el proceso 2010, un total de mil 591 personas postularon a la beca de doctorado. De esa cifra hubo 31 postulantes en toda la Región de Los Lagos, quienes constituyeron un 1,9 por ciento del total. De aquellos, sólo 12 personas de esta Región se adjudicaron la beca.

Pamela, Pablo y Luis quieren volver a Chile, una vez terminado sus estudios. Todos deben volver porque es parte de las exigencias de la beca, que financia el cien por ciento de las matrículas y los aranceles, el cien por ciento de los pasajes de los beneficiarios y manutención mensual, entre otros aportes.

No obstante, la inversión que hace el país en ciencia y tecnología aún es bajo. Chile sólo invierte un 0.7% de su Producto Interno Bruto en este ítem, muy por debajo del 2.3% promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que reúne a 31 países que se consideran más avanzados y desarrollados y al cual nuestro país ingresó recientemente.

En consecuencia, para estos beneficiarios de la beca Chile no hay certeza de que puedan encontrar un espacio laboral a su vuelta a Chile. “Ojalá tengamos pega”, dicen ellos.

“Ojalá”, pensamos todos y esperamos que la educación que ellos han conquistado con tanto esfuerzo, realmente se convierta en un vehículo de movilidad social.

BECAS CHILE

La meta de Becas Chile es otorgar becas a chilenos/as y extranjeros con permanencia definitiva en Chile, para iniciar o continuar estudios conducentes a la obtención del grado académico de Magíster/Doctorado en instituciones de excelencia en el exterior, sin perjuicio del nivel de idioma correspondiente que posean al momento de la postulación. Formar capital humano avanzado en todas las aéreas del conocimiento en cualquier país para que los graduados, a su regreso a Chile, apliquen los conocimientos adquiridos y contribuyan al desarrollo científico, académico, económico, social y cultural del país.

Los requisitos de postulación de la Beca Chile son ser chileno (a) o extranjero (a) con permanencia definitiva en Chile. Poseer el grado académico de Licenciado/a (cuando se trate de carreras cuya duración mínima es de ocho semestres) y/o título profesional (cuando se trate de carreras cuya duración mínima sea de diez semestres).

Se debe poseer excelencia académica acreditando, al menos, uno de los siguientes requisitos: haber obtenido un promedio final de notas igual o superior a cinco, sobre un máximo de siete, o su equivalente como promedio final de notas que incluye las calificaciones de los ramos de pregrado, práctica profesional, examen de grado y tesis.

Los postulantes deben encontrarse dentro del 30% superior de su promoción de titulación o egreso de pregrado.

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