Clarena Rodríguez Jaramillo participó en el VIII Congreso Bianual ERIP–Bolivia 2026, instancia que reunió a investigadores e investigadoras de América Latina en torno a las relaciones entre nación, cuerpo y territorio.
Entre el 27 y el 29 de julio de 2026, en la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” en La Paz, se desarrolló el VIII Congreso Bianual Etnicidad, Raza y Pueblos Indígenas (ERIP) – Bolivia 2026, titulado “Nación–Cuerpo–Territorio”, encuentro organizado por la Sección ERIP en colaboración con la Sección Bolivia de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA).
El congreso tuvo como objetivo consolidar un espacio de reflexión interdisciplinaria e interepistémica sobre las complejas articulaciones entre el Estado, los pueblos originarios y los desafíos contemporáneos en América Latina, abordando temáticas como identidades étnico-raciales, memorias colectivas y defensa de territorialidades en contextos de plurinacionalidad y migración.
En este escenario participó Clarena Rodríguez Jaramillo, estudiante del Magíster en Ciencias Sociales en Estudios Territoriales del CEDER-ULagos, quien presentó avances de una investigación colaborativa desarrollada junto a un equipo de Colombia.
Investigación colaborativa con el pueblo Wiwa
La ponencia presentada por Clarena Rodríguez llevó por título “Territorios Vivientes: cosmovisiones Wiwa frente a las economías de la muerte”, y se enmarca en el proyecto “Territorios Sagrados para la Vida”, impulsado junto a la Universidad Digital de Antioquia.
“La participación que tuve en este Congreso está enmarcada en el trabajo colaborativo que se dio a inicio de 2025 con un equipo de investigación en Colombia, bajo un proyecto denominado ‘Territorios Sagrados para la Vida’, donde se ha venido trabajando con el pueblo Wiwa de la Sierra Nevada de Santa Marta”, explicó.
La estudiante destacó que su participación recoge aprendizajes tanto de una pasantía realizada en Colombia como del trabajo sostenido con el equipo de investigación: “Yo ya estuve en una pasantía en Colombia financiada por la Universidad Digital en el 2025 y la presentación en el Congreso recoge algunos elementos trabajados en este espacio y los demás virtuales que se siguen manteniendo”, sostuvo.
Asimismo, relevó el carácter participativo de la investigación: “La ponencia contó con la participación de una de las autoridades tradicionales de este pueblo indígena, ya que la propuesta de investigación que se viene promoviendo en este proyecto es participativa”, expresó.
En ese contexto, detalló su rol dentro del equipo: “Mis aportes han tenido que ver con apoyar las estrategias de investigación acción participativa y la protección del patrimonio biocultural del territorio Wiwa”, afirmó.
Formación en el CEDER-ULagos: una base para la investigación crítica
Clarena Rodríguez, de nacionalidad colombiana y residente en Valdivia, cuenta con más de 15 años de trayectoria en trabajo comunitario, ruralidad y pueblos originarios en Colombia y Chile. Es licenciada en Trabajo Social por la Universidad de Antioquia y actualmente también se desempeña como coordinadora del Núcleo de Investigación Interdisciplinar en Género, Espacio y Corporeidad (NII-GEC) de la Universidad Austral de Chile.
Sobre su decisión de cursar el Magíster en Ciencias Sociales en Estudios Territoriales del CEDER-ULagos, señaló: “Yo estaba buscando un magíster bien académico, que me diera bases teóricas, debate y herramientas para hacer mejores propuestas, y eso lo encontré en el CEDER”, indicó.
Actualmente cursa su segundo año y desarrolla su tesis —guiada por el profesor Álvaro Román— en un territorio insular de la Región de Los Ríos, abordando el concepto de crisis rural.
Respecto a su experiencia en el programa, enfatizó el valor del entorno académico y humano: “Me he sentido muy acogida. Siento que hago parte de algo, que reconocen la trayectoria que una trae y que el énfasis está en formar investigadores críticos, no solo en obtener un título”, dijo.
Finalmente, subrayó la importancia del trabajo colectivo y la cercanía con el cuerpo académico: “No me he sentido en un mundo lleno de egos. Al contrario, hay mucha apertura para conversar, para vincularte con otros docentes y procesos, y eso es fundamental, sobre todo en un programa semipresencial”, concluyó.

















