Estudio ULagos revela la experiencia de docentes y estudiantes en su transformación a la virtualidad
Campus Osorno
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Iniciativa permitirá contar con un insumo fundamental para enfrentar el año académico 2021.

 

El año 2020 fue sin duda un periodo lleno de desafíos y adaptaciones en distintas áreas, la educación fue una de ellas y a pesar que la pandemia golpeó con fuerza a cada una de las personas, la Universidad de Los Lagos logró reaccionar a tiempo y establecer los mecanismos necesarios, tanto de equipos profesionales como tecnológicos dispuestos a enfrentar una educación en la virtualidad.

Y en este mismo periodo de ajustes y mejoras a los sistemas implementados, la Unidad de Desarrollo Organizacional inició un estudio cuyo objetivo fue sistematizar la experiencia de la virtualización de la docencia en la Universidad de Los Lagos en el contexto de pandemia por Covid-19. Este estudio fue respaldado por un equipo de proyecto compuesto por Rectoría, Vicerrectoría de Planificación y Desarrollo, Dirección de Informática y Nuevas Tecnologías y la Dirección de Equidad, Acceso y Permanencia. Lo que se materializó en la aplicación de instrumentos cuantitativos y cualitativos, tanto a docentes como a estudiantes, para así recabar la experiencia y percepciones en torno a la transformación de la presencialidad a la virtualidad requerida para la continuación de los procesos formativos en pandemia.

Según lo explicó la Jefa de la Unidad de Desarrollo Organizacional, Luz Angélica Molina, el estudio se aplicó entre julio y agosto 2020 a estudiantes y docentes de Osorno y Puerto Montt fundamentalmente, considerando que el enfoque estuvo en las carreras PSU (PTU) e involucró entrevistas, grupos focales y encuestas telefónicas, material que ya fue socializado al equipo directivo de la Universidad para que pueda ser utilizado como insumo para iniciar este año académico 2021.

Fueron 25 entrevistas a actores claves de la Universidad y quienes se desempeñan en distintos espacios y funciones, se realizaron 4 grupos focales con docentes y estudiantes y encuestas telefónicas sobre la percepción de la virtualización, la entrega de equipamiento básico para participar de las clases y el apoyo general en el marco de la pandemia. Fueron 1.492 estudiantes y 246 docentes que participaron en este estudio.

DIMENSIONES

La estructura del estudio analizó 3 dimensiones: La primera es el despliegue tecnológico; en ella se destaca la decisión estratégica de la Universidad para fortalecer su plataforma con Amazon que pudiera realmente soportar el tráfico de 9 mil estudiantes virtualizados, la llegada de dispositivos móviles a quienes no tenían acceso a internet, el despliegue territorial, la rapidez e inversión que hizo la Universidad que permitió avanzar más rápidamente.

Un 88,3% de los docentes indicó estar satisfecho de cómo se ha implementado la plataforma ULagos Virtual, mientras que un 87,4% de los estudiantes respondió estar satisfecho con el funcionamiento de la plataforma.

El segundo eje o dimensión del estudio es: el proceso de enseñanza aprendizaje; en el cual se valora el apoyo institucional a través de la mesa pedagógica, el acompañamiento, la capacitación, la adecuación y flexibilidad del currículum, las semanas de consolidación, lineamientos para la virtualidad dadas por las cartillas pedagógicas, entre otros ítems evaluados que fueron destacados. En este aspecto de acuerdo a lo que se explicó, surgieron dudas y preocupación en torno a lo que es la calidad de la formación de acuerdo a los criterios de calidad que se manejan hasta ahora, así como también, se planteó la necesidad de fortalecer competencias sobre todo en trabajo en equipo y autogestión. El tema de la carga académica surgió en esta dimensión, destacando la necesidad de revisar este punto por cuanto la preparación de material académico requiere de mayor disponibilidad de tiempo.

Asimismo, lo que más complicó durante el 2020 según lo señala el estudio, fue compatibilizar roles distintos, especialmente para académicas con hijos pequeños o estudiantes que están al cuidado de niños y niñas y que tuvieron más problemas para poder llevar a cabo sus tareas.

Una de las preocupaciones más relevantes manifestadas, es la sensación de que los aprendizajes no son como en la presencialidad, ya que el nuevo contexto implica mayor autonomía y autogestión de los mismos.

La tercera dimensión del estudio habla sobre: la disposición al cambio; acá se observan fuerzas impulsoras y fuerzas restrictivas. En las primeras está sin duda el compromiso y voluntad de los académicos y estudiantes por continuar el proceso formativo en pandemia. Entre las fuerzas restrictivas está la conciliación trabajo familia, la conectividad y muchas veces el gran flujo de información.

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(Foto Archivo)

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(Foto archivo)

Publicado por: Loreto Bustos Novoa