Huiros gigantes de distintas regiones de Chile revelan estrategias diferentes para enfrentar la temperatura
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Un estudio publicado en Scientific Reports, con participación de investigadores del Núcleo Milenio MASH, mostró que juveniles de huiro gigante (Macrocystis pyrifera) provenientes de Atacama, el sur de Chile y Magallanes responden de manera distinta a la temperatura. Estas respuestas parecen estar orientadas a favorecer la sobrevivencia y el crecimiento bajo las condiciones propias de cada lugar de origen, un fenómeno conocido como adaptación local.

 

Desde las aguas relativamente cálidas del norte hasta los fríos canales de Magallanes, el huiro gigante (Macrocystis pyrifera) habita ambientes muy distintos a lo largo de Chile. Esta amplia distribución plantea una pregunta relevante: ¿responden de la misma manera las distintas poblaciones frente a la temperatura?

Para investigarlo, el equipo trabajó con juveniles obtenidos a partir de ejemplares recolectados en Atacama, el sur de Chile y Magallanes. Las plantas jóvenes de cada origen fueron expuestas durante un mes a temperaturas de 16, 12 y 8 °C, representativas de estas tres regiones, y posteriormente se analizó qué genes se activaban en cada caso.

En Atacama, los juveniles mantenidos a 16 °C activaron con mayor intensidad genes relacionados con la protección de la célula frente al calor, incluyendo mecanismos que ayudan a combatir los efectos dañinos del estrés térmico, reparar el ADN y renovar proteínas dañadas.

En el sur de Chile, a 12 °C, predominaron genes relacionados con la regulación de la actividad celular y con el procesamiento de energía y nutrientes. En Magallanes, a 8 °C, los individuos activaron genes ligados al uso de azúcares como fuente de energía y a mecanismos de protección frente al frío y al exceso de luz.

Estos resultados se suman a un hallazgo previo del equipo MASH, que demostró experimentalmente la existencia de adaptación local en el huiro gigante: los juveniles presentan un mejor desempeño y sufren menos daño cuando son cultivados a temperaturas similares a las de su zona de origen.

La pregunta que permanecía abierta era qué mecanismos podían explicar esa adaptación. Los genes identificados en este nuevo estudio aparecen como los primeros candidatos para responderla. Sin embargo, los investigadores advierten que se trata todavía de una hipótesis y que será necesario estudiar estos genes en mayor detalle para confirmar si efectivamente son responsables de que cada población esté mejor preparada para las condiciones térmicas de su propio hábitat.

De acuerdo con la directora del Núcleo Milenio MASH, Dra. Carolina Camus, “entender estas diferencias entre poblaciones es especialmente relevante en un escenario de calentamiento del océano. Si los huiros están respondiendo de manera distinta según su origen, esa información puede ser muy valiosa para pensar futuras estrategias de conservación, restauración y cultivo”.

El trabajo fue desarrollado por Alexis Bunster, Sylvain Faugeron, Suany Quesada-Calderón, Cristian Molina, Álvaro Figueroa, Maribel Solas, Carolina Camus y Marie-Laure Guillemin y publicado en Scientific Reports.


PUBLICACIÓN

«Regional transcriptomic divergence reveals thermal adaptation mechanisms in the giant kelp Macrocystis pyrifera»


Fuente: Núcleo Milenio de Agronomía Marina de Algas o en inglés, Marine Agronomy of Seaweed Holobionts (MASH)

Publicado por: Natalia Araya Raccoursier