Rosario y su camino de rehabilitación: la experiencia que da vida a la Clínica Docente ULagos en Chiloé
Sede Chiloé
Compartir

Desde junio, Rosario Muñoz (77) asiste a la Clínica Docente de Terapia Ocupacional de la Universidad de Los Lagos en busca de aliviar los dolores que la acompañan desde hace años. Su experiencia refleja el trabajo de atención, acompañamiento y rehabilitación que desarrolla este espacio universitario, donde la formación de futuros profesionales se encuentra con las necesidades de la comunidad.

none

“Yo estoy muy agradecida de ellas”. La frase de Rosario Muñoz Soto resume parte de lo que ha significado para ella llegar a la Clínica Docente de Terapia Ocupacional de la Universidad de Los Lagos, en la Sede Chiloé. Fue su hijo, Raúl, quien encontró la información en el teléfono y la animó a asistir. Sabía que su madre llevaba años conviviendo con distintas enfermedades y que necesitaba apoyo para enfrentar los dolores que dificultaban sus actividades cotidianas.

Al principio, Rosario no estaba muy convencida. Había tenido experiencias anteriores de rehabilitación que no habían sido satisfactorias y llegar a un nuevo espacio le generaba cierta inquietud. Sin embargo, acompañada por su hijo, decidió intentarlo. Desde entonces, entre ejercicios, conversaciones y encuentros semanales, comenzó a construir un vínculo con el equipo docente y las estudiantes que han participado en su proceso.

Rosario tiene diagnósticos de artritis reumatoide, artrosis, fibromialgia y diabetes. En la clínica ha trabajado principalmente la movilidad de sus manos, brazos, piernas y pies, mediante ejercicios adaptados a sus necesidades. Con el paso de los meses, reconoce cambios en su cuerpo y destaca especialmente el acompañamiento recibido. “En mis manos y en los pies igual. Las piernas igual, porque hacíamos ejercicios con las caderas también. Entonces, todo. Yo he encontrado cambios”, cuenta.

none

Su atención no consiste solamente en realizar ejercicios. Durante una de las sesiones, el trabajo comenzó con la aplicación de calor en las zonas de mayor molestia, masajes y estimulación sensitiva mediante vibración. Luego se realizaron ejercicios de activación muscular y movilidad articular, para finalizar con actividades de motricidad fina utilizando pinzas, que también incorporan ejercicios de coordinación, atención y memoria.

none

Así lo explica Paula Ruz, docente de Terapia Ocupacional de la ULagos y encargada de la Clínica Docente, quien ha acompañado a Rosario durante estos meses. “Desde ese primer momento para nosotras fue prioridad hacer un vínculo terapéutico con ella y darle la tranquilidad de que la íbamos a acompañar en este proceso, que íbamos a ir pausadamente y respetando sus necesidades e intereses”, señala.

none

Para la docente, uno de los aspectos más significativos ha sido observar cómo este espacio ha contribuido no solo a la rehabilitación física, sino también al bienestar emocional de Rosario. “Las enfermedades no solo afectan la salud física, sino también la salud mental. Ha sido enriquecedor lograr que la clínica docente sea un espacio de encuentro, de interés y en el que ella se distrae”, agrega.

none

Esa dimensión también ha marcado la experiencia de las estudiantes en práctica. Valentina Vera Yaiquen, estudiante de quinto año de Terapia Ocupacional, conoció a Rosario el pasado 5 de octubre, cuando comenzó su práctica profesional. Aunque llevan poco tiempo trabajando juntas, destaca el vínculo que se ha generado durante las sesiones y la posibilidad de aplicar los conocimientos adquiridos en su formación.

“El cariño que ella nos ha entregado y que nosotros le hemos entregado a ella también, para que pueda realizar sus actividades cotidianas sin dolor, es algo muy bonito y un aprendizaje importante”, comenta Valentina. Asimismo, destaca que conocer los diagnósticos de cada persona y generar un vínculo terapéutico son aspectos fundamentales para desarrollar un trabajo adecuado.

Una clínica que crece junto al territorio

La Clínica Docente de Terapia Ocupacional abrió formalmente sus puertas en mayo de 2026 y actualmente atiende a personas adultas que requieren rehabilitación en el ámbito de la salud física, incluyendo condiciones reumatológicas, traumatológicas y neurológicas.

Desde su puesta en marcha, el espacio ha experimentado un crecimiento significativo. Según explica Paula Ruz, pasaron de atender a uno o dos usuarios semanales a contar actualmente con más de 13 personas distintas durante la semana, además de una jornada completa de atención en el ELEAM y talleres comunitarios.

El trabajo también se desarrolla mediante la articulación con distintas instituciones y programas del territorio, entre ellos el ELEAM San Francisco, la Municipalidad de Castro, el programa PERLAC, el Programa de Atención a la Dependencia y el Centro de la Mujer, entre otros. A esto se suman las atenciones domiciliarias, que permiten conocer las condiciones cotidianas en que viven las personas y adaptar las intervenciones a sus realidades.

none

Para Rosario, mientras tanto, la importancia de este espacio se expresa en algo mucho más cotidiano: poder caminar hasta la universidad, recibir atención, aprender ejercicios para continuar en casa y encontrarse con personas que la reciben con paciencia y cariño.

“Hay muchas personas que no podemos pagar, porque estas enfermedades son caras. A veces tampoco se puede costear el traslado para ir a otra parte. Aquí estoy cerquita, a 15 minutos caminando”, relata.

Antes de despedirse, deja un mensaje para quienes la han acompañado durante estos meses: “Les deseo que les vaya muy bien en todo lo que hacen y que siempre tengan esa paciencia y ese interés de ayudar a las personas. Estoy muy agradecida de todas las que han pasado por acá”.

Y también expresa un deseo para el futuro de la iniciativa: “Que esto siga, que sería lo más lindo, que no termine de un día para otro”.

Una petición sencilla que, en medio de ejercicios, aprendizajes y encuentros, refleja el sentido de la Clínica Docente de Terapia Ocupacional de la ULagos, es decir, poner la formación universitaria al servicio de las personas y construir, desde el territorio, espacios de acompañamiento y rehabilitación.

 

Publicado por: Marcelo Águila Sandoval