Comentario de Juan Carlos Gallardo, profesional Dirección General de Vinculación con el Medio
Ya sabemos que si es de Mark Twain cualquier cosa que haya escrito era ingeniosa. Estos diarios sacan más que sonrisas y prometen un tiempo distendido enterándonos de las peripecias de nuestros primeros antepasados. Digamos que son una versión más amigable del Génesis. Cinco conclusiones se derivan de estos valiosos diarios:
1. Adán tenía un talento escasamente abundante. La verdad es que no era capaz de meterle un gol ni al arcoíris. Para muestra un botón: Confunde a su hijo recién nacido con un pez y después con un canguro. En realidad, era medio bruto. Y al principio, se refiere a Eva como «Un animal ruidoso». Duele decirlo, pero nuestro antepasado común da un poco de vergüenza.
2. El Paraíso estaría ubicado en la zona de las cataratas del Niágara. Esto es decepcionante. Siempre pensé que estaba bajo la Cruz del Sur, en zonas más meridionales. Específicamente en medio de nuestros verdes bosques, sembrado de ríos y lagunas.
3. Eva las hace todas. Es habilidosa e intuitiva. Ante la estupefacción de Adán, le va poniendo nombre a todas las cosas, y ¡Va creando el lenguaje! Y habla por vez primera del “nosotros”, lo que es muy trascendente, porque va modelando el significado de familia.
4. La caída en desgracia y la pérdida del Edén fue responsabilidad compartida. No me vengan con cuentos. Aquí las inculpaciones y las peleas conyugales están demás. No queda más que asumir las consecuencias. Lo de la manzana, en fin, parece que el fruto prohibido era la castaña. Y así, nosotros pagamos los costos, de no tener aquel disfrute que nos perdimos.
5. Lo más relevante que se deduce de estos diarios, es que todo no es ni más ni menos que una sentida, hermosa y emotiva historia de amor. Ambos se van encontrando y luego se aman y al final lo demuestran. Adán deja consignado que “Dondequiera que ella estuviese, allí estaba el Edén” ¿No es esto precioso?
Sin embargo, debo señalar que estos diarios no son más que una pieza literaria breve, burlona y cargada de humor, hecha por este genio literario de afilada lengua, también creador de Huckleberry Finn y Tom Sawyer. Debo decir que es un librito poco aconsejable para personas con escaso sentido del humor o que no aceptan versiones, digamos, más livianas de la santa Biblia. A ellas, les pido se abstengan de leerlo.
Mark Twain, siguiendo con su humorada, dice que buscó y consiguió estos manuscritos, decidiendo publicarlos, aunque estaban incompletos y que después descifró algunos jeroglíficos de lo que escribieron en su momento Adán y Eva.
Yo tengo información de que actualmente la búsqueda continúa. Hay varios equipos de científicos paleontólogos, arqueólogos y académicos de connotadas Universidades del mundo (incluida la ULAGOS), asesorados por cientistas políticos, abogados, reseñadores de libros, adivinos y videntes que siguen buscando el resto de estos diarios. Ojalá los encuentren. Hay muchas cosas aún sin explicar.
Publicado por: Loreto Bustos Novoa










