Académicos ULAGOS coorganizan Escuela Metodológica de Primavera sobre movilidad y transporte justo
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Alejandra Lazo-Corvalán y Francisco Ther, académicos de la Universidad de Los Lagos, directora alterna e investigador asociado del Núcleo Milenio en Transporte Justo (TJUSTO), respectivamente, participaron en la organización de la primera Escuela Metodológica de Primavera del Núcleo. Ambos lideraron talleres especializados y mentorías durante el encuentro, que reunió a 45 participantes de distintas regiones de Chile y del extranjero.

 

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Los días 24 y 25 de septiembre se desarrolló en Santiago la primera Escuela Metodológica de Primavera del Núcleo Milenio en Transporte Justo (TJUSTO), titulada «Métodos para la Investigación en Movilidad, Transporte y Justicia Espacial».

La iniciativa contó con una destacada participación de académicos de la Universidad de Los Lagos, institución que integra el Núcleo junto con la Pontificia Universidad Católica de Chile y la Universidad Austral de Chile.

El encuentro reunió a 45 estudiantes, profesionales e investigadores provenientes de universidades, centros de investigación e instituciones públicas de distintas regiones del país, además de participantes vinculados a instituciones de Australia, Argentina y Brasil.

Durante dos jornadas se desarrollaron talleres metodológicos, conferencias, mentorías académicas y espacios de intercambio interdisciplinario, orientados a fortalecer las capacidades de investigación sobre movilidad, accesibilidad, transporte y justicia espacial.

La Escuela buscó promover una reflexión crítica sobre las desigualdades en el acceso al transporte y las oportunidades, poniendo especial atención en la diversidad de experiencias, actores y territorios que configuran las movilidades cotidianas.

El aporte de la Universidad de Los Lagos a la formación metodológica

Francisco Ther, académico de la Universidad de Los Lagos e investigador asociado de TJUSTO, impartió el taller «Cartografiar la incertidumbre: Lógica Difusa y Mental Modeler como herramientas para la investigación participativa en movilidad y justicia territorial».

La actividad introdujo a las y los participantes en el uso de mapas cognitivos difusos y herramientas de modelación para comprender las percepciones, experiencias y conocimientos de distintos actores territoriales, destacando su potencial para abordar problemáticas complejas de movilidad y justicia espacial desde enfoques participativos.

«El taller buscó algo muy concreto: dotar a quienes investigan la movilidad de un lenguaje común para traducir percepciones y experiencias territoriales, muchas veces difíciles de cuantificar, en mapas cognitivos difusos que permiten discutir colectivamente sobre causas, tensiones y posibles intervenciones. No se trata de simplificar la complejidad del territorio, sino de hacerla visible y negociable entre actores con conocimientos distintos», explicó Ther.

El académico también destacó la relevancia de las mentorías desarrolladas durante el encuentro.

«Las mentorías fueron igual de relevantes. Conversar uno a uno con investigadoras e investigadores en distintas etapas de formación, algunos desde lugares tan distantes como Rapa Nui, permite afinar preguntas de investigación y métodos antes de que se cristalicen en el papel. Esa dimensión de acompañamiento cercano es, a mi juicio, uno de los aportes más valiosos de esta primera Escuela Metodológica», agregó.

Por su parte, Alejandra Lazo-Corvalán, académica de la Universidad de Los Lagos y directora alterna de TJUSTO, lideró el taller «Codiseñar futuros de movilidad: juegos para imaginar un transporte justo», centrado en el potencial de las metodologías participativas, colaborativas y dialógicas y de las herramientas lúdicas para comprender las experiencias de movilidad e imaginar colectivamente alternativas de transporte más justas e inclusivas.

A partir de experiencias de investigación y codiseño desarrolladas en distintos contextos territoriales, las y los participantes exploraron la creación de dispositivos lúdicos que permitieran identificar barreras, reconocer desigualdades y proyectar posibles transformaciones en las formas de desplazarse y habitar los territorios.

El taller puso especial énfasis en la importancia de reconocer los conocimientos y las experiencias cotidianas de las comunidades, incorporando su participación en la identificación de problemas y en la construcción de propuestas.

«Cuando hablamos de transporte justo, no basta con pensar en infraestructura, conectividad o tiempos de desplazamiento. También necesitamos preguntarnos quiénes pueden moverse, en qué condiciones, cómo experimentan sus recorridos cotidianos y qué voces quedan fuera de las decisiones sobre transporte. Desde nuestras investigaciones con infancias y comunidades de territorios insulares, como Chiloé, Rapa Nui y Galápagos, hemos visto que existen experiencias de movilidad que muchas veces permanecen invisibles, tanto por quienes las protagonizan como por los territorios donde ocurren. Las metodologías participativas nos permiten reconocer esas otras formas de vivir y comprender la movilidad», señaló Lazo-Corvalán.

La investigadora destacó, además, que el uso de juegos y herramientas de codiseño permite avanzar desde el diagnóstico de las desigualdades hacia la construcción colectiva de alternativas.

«Me interesaba transmitir que los juegos no son solamente herramientas para hacer más atractiva una investigación. Pueden convertirse en espacios de diálogo, creación y producción colectiva de conocimiento, donde las personas no solo identifican problemas, sino que también imaginan y proponen soluciones desde sus propias experiencias. En ese sentido, el codiseño tiene un enorme potencial para democratizar la investigación y pensar futuros de movilidad más justos, especialmente cuando trabajamos con grupos y territorios que históricamente han tenido menor participación en estas discusiones», agregó.

Ambos académicos participaron también en las mentorías individuales de la Escuela, junto con el director de TJUSTO, Giovanni Vecchio (UC, CEDEUS), y los investigadores Ricardo Giesen (UC, CATLEC) y Hugo Silva (UC, CATLEC).

Estas instancias permitieron a las y los asistentes presentar sus proyectos, discutir desafíos metodológicos y recibir orientación especializada, fortaleciendo el intercambio de conocimientos entre investigadores de distintas disciplinas y etapas de formación.

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Investigación interdisciplinaria y colaboración internacional

La inauguración de la Escuela contó con la participación de Giovanni Vecchio, director de TJUSTO y académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien destacó la importancia de fortalecer las capacidades de investigación para comprender las desigualdades asociadas al transporte.

«La movilidad no es un fin en sí mismo, sino una condición fundamental para que las personas puedan acceder a oportunidades, desarrollar sus proyectos de vida y participar plenamente en la sociedad», señaló Vecchio.

La conferencia inaugural estuvo a cargo del investigador brasileño Rafael Pereira, del Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea), quien abordó los desafíos de la equidad en el transporte y el acceso a oportunidades. El especialista también impartió un taller sobre análisis de accesibilidad urbana mediante herramientas computacionales.

«Es una experiencia muy importante porque tenemos la oportunidad de hablar con estudiantes de diferentes partes de Chile y de diferentes países, sobre métodos, ideas y cuestiones de investigación acerca de cómo construir y promover ciudades más justas y sistemas de transporte más inclusivos para las ciudades», explicó Pereira.

La jornada inaugural incluyó, además, un panel de conversación con Paola Tapia, exministra de Transportes y Telecomunicaciones; Carolina Rojas, directora alterna del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS); y Pía Palacios, integrante de la Fundación Geógrafas Chile.

Durante el diálogo, las invitadas coincidieron en la necesidad de avanzar hacia sistemas de transporte más equitativos mediante la colaboración entre disciplinas, instituciones y actores sociales. Tapia destacó la importancia de la diversidad y la formación de nuevos profesionales; Rojas enfatizó las desigualdades territoriales y la incorporación de perspectivas interseccionales y de género; mientras que Palacios subrayó la necesidad de comprender las complejidades del transporte público y evaluar alternativas para mejorar su equidad.

El programa contempló también un taller sobre entrevistas caminando y mapeo emocional del espacio público, impartido por Antonio Zumelzu, de la Universidad Austral de Chile, y Geraldine Herrmann, de la Universidad de Chile.

La actividad de cierre contó con la participación de Juan Carlos Muñoz, académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile y exministro de Transportes y Telecomunicaciones.

Formación, diálogo y nuevas redes de investigación

Además del aprendizaje metodológico, la Escuela promovió el encuentro entre investigadores de distintas disciplinas, instituciones y territorios, favoreciendo el intercambio de experiencias y la construcción de redes de colaboración académica.

Para Francisca Molinos, del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la experiencia fue relevante no solo por la formación recibida, sino también por la posibilidad de encontrarse con personas en diferentes etapas de sus investigaciones y generar aprendizajes mutuos.

Benjamín Ramírez, de la Universidad de Valparaíso, destacó el aprendizaje interdisciplinario, la diversidad de técnicas abordadas y la posibilidad de intercambiar experiencias con académicos e investigadores sobre sus propios proyectos.

Por su parte, Janus Leonhardt, del Doctorado FADEU-UC, valoró la oportunidad de conocer distintas metodologías, compartir con investigadores de diferentes disciplinas y discutir los principales desafíos actuales de la movilidad.

Desde Rapa Nui, Lafquen Passalacqua destacó especialmente el espacio de mentorías como una oportunidad para fortalecer sus investigaciones, conocer a participantes de distintas regiones y trayectorias académicas y profundizar en las discusiones sobre transporte justo desde las particularidades de los territorios insulares.

En este contexto, Alejandra Lazo-Corvalán destacó el valor de generar espacios formativos que permitan conectar la investigación académica con experiencias y realidades territoriales diversas.

«Uno de los aspectos más valiosos de esta Escuela fue reunir distintas maneras de investigar la movilidad y ponerlas en diálogo. Necesitamos abrir la discusión sobre transporte justo más allá de las grandes ciudades y de los enfoques tradicionales, incorporando territorios rurales, insulares y periféricos, así como las experiencias de niñas, niños y otros actores que suelen quedar al margen de la planificación. Estas instancias son fundamentales para formar investigadores e investigadoras capaces de trabajar de manera interdisciplinaria, sensible y colaborativa con los territorios», concluyó.

La participación de Alejandra Lazo-Corvalán y Francisco Ther en esta primera Escuela Metodológica de Primavera refleja el aporte de la Universidad de Los Lagos al desarrollo de enfoques innovadores para la investigación sobre movilidad, transporte y justicia espacial. Asimismo, reafirma su compromiso con la formación de nuevas generaciones de investigadores, el trabajo interdisciplinario y la producción de conocimiento situado, atento a las experiencias y necesidades de las comunidades y los territorios.

La Escuela fue organizada por el Núcleo Milenio en Transporte Justo (TJUSTO), integrado por la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de Los Lagos y la Universidad Austral de Chile, y financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través de la Iniciativa Científica Milenio. La actividad contó con la colaboración del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC, CATLEC y CEDEUS.

 

Escrita por: José Ernesto González, Núcleo Milenio en Transporte Justo (TJUSTO)

Publicado por: Loreto Bustos Novoa