Navegando a bordo del Congreso “Pensar lo invisible” en el archipiélago de Quinchao
Vinculación con el Medio
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Académicos y artistas de todo el mundo pudieron ver en primera persona cómo los contextos geográficos, culturales y sociales determinan el proceso educativo y a la vez pueden transformarse en una potente fuente de creación artística.

 

Chúllec, 18 kilómetros al este de Curaco de Vélez. Un pequeño caserío que se extiende lo que dura el descenso al mar, justo frente a la península de Rilán, orientada hacia el sur. El sitio desborda paz y tranquilidad. Son las aves las únicas que rompen el silencio con su canto y trazan una línea en el firmamento con su vuelo.

A un par de metros de la iglesia de madera que domina el escenario de playa, se ubica la Escuela Rural Chúllec. Allí, al calor de la combustión lenta, Vanesa Caicheo recibe cada día a Sofía (9), su única estudiante que cursa cuarto básico, para entregarle todo su amor y conocimientos. Se siente privilegiada de poder trabajar en forma tan estrecha con ella. Aunque sabe lo importante que es para Sofía compartir con otros niños y niñas.

Por suerte el jueves 31 de marzo es un día especial, recibirán a los niños y niñas de las escuelas rurales de Tolquien y Huyar Bajo, nueve en total, para participar en el taller de arte que ha preparado el profesor Tomás Vega (Brasil) como parte del V Congreso de Arte, Ilustración y Cultura Visual en Educación, que tiene a Curaco de Vélez como sede este 2022, y que es organizado por la Universidad de Los Lagos, la Universidad de Granada y la Universidad de La República de Uruguay.

Solo con verse los niños se abrazan y comienza el juego. El profesor Tomás los invita a jugar a la playa y tras unirse un rato a la diversión, les pide que piensen en el tiempo y que relacionen ese concepto con lo que tienen a su alrededor. Luego les explica que elijan los elementos que ven y los dispongan en forma abstracta para comunicar una idea.

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Con la ayuda de sus profesoras Patricia Díaz, Adriana Santana y Vanesa Caicheo, los niños y niñas forman parejas y cumplen lo solicitado por el profesor Tomás. Luego cada uno expone los elementos que escogió, lo que formó en la arena y el concepto que quiso transmitir. “El trabajo que hice se trata sobre el tiempo y el planeta, la contaminación que provocan las personas. Por eso hice dos mundos, uno antes de la contaminación y otro después”, cuenta Agustín (8) de la Escuela de Tolquien.Me gustó mucho esta experiencia con el tío Tomás, como construimos y jugamos a hacer cosas bonitas”, agrega.

Así como el taller realizado por Tomás Vega, nueve académicos de universidades chilenas y extranjeras se dejaron absorber por el territorio insular de Quinchao y se desplegaron con talleres para escuelas rurales, en un formato inédito para un congreso de estas características, que contó con ponencias, residencias artísticas en cinco islas del archipiélago y siete talleres para profesores de escuelas unidocentes, transformándolos en su sello característico.

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Los congresos siempre tienen un formato de elite intelectual, pero lograr hacer un congreso acción, desplegado en un territorio, es una experiencia que no había vivido y que creo nos señala un camino, un cambio que hemos vivido pos pandemia y estallido social, de entender la educación como un espacio abierto y enriquecerse con experiencias de los territorios, en este caso del archipiélago, que tiene historias y culturas que a los académicos les hace bien recoger”, comentó Daniela Bussenius, Magíster en Comunicación y Directora del Festival de Ilustración “Ilustra Sur”, quien participó además de la mesa redonda de Gestión Cultural y Territorios.

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No sólo las artes visuales tuvieron un rol protagónico en las escuelas rurales de Curaco de Vélez y Quinchao. También lo tuvieron las letras, con escritores como Cristóbal Gaete (Valparaíso), Juan Pablo Corvalán (Santiago) y Óscar Barrientos (Punta Artenas), entre muchas y muchos más, quienes ofrecieron talleres a profesores del archipiélago, tanto de narrativa como poesía.

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Patricio Núñez, docente de historia, lengua indígena y música de la escuela rural Teresa Cárdenas de Quinchao, relató la gran experiencia que significó para ellos realizar el taller de diario con el periodista y escritor Cristóbal Gaete. “Apenas comenzó a hablar el profesor sobre esta temática ya me la imaginaba en historia, porque tenemos muchas formas como abordar el diario. Es una estrategia adecuada y contextualizada, que podemos aplicar en cada una de las asignaturas que impartimos con nuestros colegas, en base a las propias historias de vida de los niños y el contexto en que se desarrollan”, apuntó.

Académicos y artistas de todo el mundo pudieron ver en primera persona como los contextos geográficos, culturales y sociales determinan el proceso educativo y a la vez pueden transformarse en una potente fuente de creación artística. Los integrantes de las mesas temáticas tuvieron además el privilegio de conocer uno de los proyectos culturales más emblemáticos de Chiloé, la Bibliolancha.

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Esta nave, empujada por el amor de familia de Teolinda Higueras, recorre las islas del intrincado mar interior chilote llevando libros, cuenta cuentos y artistas a niñas, niños y docentes de las escuelas rurales, cumpliendo una enorme función social al llevar arte a lugares donde el Estado aún no ha podido hacerlo. La mesa de memoria, literatura y comunicación del congreso tuvo una inolvidable jornada de reflexión a bordo de la Bibliolancha, desde donde afloraron las íntimas motivaciones de escritores y académicos por las letras.

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Fueron cuatro días de experiencias significativas, de contacto real con estudiantes y profesores, niñas, niños y adultos que compartieron sus saberes mutuamente, pero sobre todo cariño, como el sur de Chile sabe entregar. Cientos de historias que se tejieron y que los niños y los visitantes guardarán por siempre en su memoria.

Publicado por: Diego Gerter