Historiadora ULagos inaugura ciclo de Historia Mapuche Williche en Liceo Eleuterio Ramírez de Osorno
Investigación
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Con la Presentación ¨Imaginarios, articulaciones y desconocimiento sobre el Parlamento General de Las Canoas, 08 de septiembre 1793”: Futahuillimapu, tan lejos de la Paz y tan cerca de nuestras historias¨, la investigadora e historiadora de la ULagos, Carolina Carillanca inició el Ciclo de Historia Mapuche Williche organizado por estudiantes del Taller de Lengua y Cultura en la Biblioteca del Liceo Eleuterio Ramírez el lunes 25 de junio y que se desarrolló hasta el viernes 29 de junio.

Esta actividad abierta a estudiantes de otros liceos y público general interesado surge de la necesidad de conversar con distintos actores locales sobre “ser mapuche” y explicar la existencia de los mapuche williche en la Futahuillimapu a estudiantes mapuche williche y no mapuche williche, además de fortalecer los procesos identitarios en el seno de las comunidades escolares, según lo expresado por la educadora tradicional y destacada artista visual, Kiyen Clavería Aguas. ¨Desde el año pasado venimos desarrollando actividades con profesores de Historia, como una forma de abrir espacios en el liceo, organizamos un conversatorio sobre la mujer indígena con destacadas mujeres, resultando muy enriquecedor, la celebración del Wetripantu (año nuevo mapuche) ¨, agregó.

Un Tratado que no debe olvidarse

Cada 08 de septiembre se conmemora un hito simbólico para nuestra región, los Caciques de la Futahuillimapu –en su mayoría de la provincia de Osorno- llegan a la Gobernación de Osorno para entrevistarse con las autoridades y recrear el Pacto de Paz de 1793, que tiene su origen en la política de la Corona española y su relación con los caciques mapuche, donde se realizaron una serie de parlamentos que resultaron en Tratados. El Parlamento de Las Canoas fue convocado por el gobernador de Chile Ambrosio O´Higgins, en el alzamiento de los cacicados de Río Bueno y Ranco en octubre de 1792, rebelión que desató un estado de guerra donde los cacicados asaltaron la misión de San Pablo Apóstol de Río Bueno y las haciendas vecinas y los españoles desplegaron la reprimieron.

El Tratado de las Canoas (1793), significó la última instancia diplomática entre las autoridades del pueblo williche residentes en la actual provincia de Osorno y las autoridades de la Corona española. Su concreción implicó -en primer término- la cesión de una franja territorial desde la confluencia de los ríos Rahue y el río Damas, hasta la cordillera para la refundación de Osorno; luego, la sujeción política y judicial de los cacicados huilliche a la autoridad colonial y con ello su colaboración armada ante cualquier amenaza de los enemigos de la Corona; y por último, su conversión a la fe cristiana mediante la aceptación de las misiones y su participación en éstas.

¨Su trascendencia histórica y repercusiones forman parte importante de los aprendizajes políticos de los cacicados y organizaciones mapuche williche, se dividió el territorio y su resultado fue que las zonas cordilleranas quedaron en manos de los mapuche williche y los llanos en poder de los criollos nacionales y germanos. la injerencia actual del pluralismo jurídico considerado en los tratados establecidos en el marco jurídico colonial, a partir del cual se sujeta con fuerza la idea del reconocimiento de las autoridades ancestrales y documentos históricos que reconocen/reivindican la materialidad del territorio antiguo mapuche williche (Títulos de Comisario y Memoriales Mapuche Williche). Todo esto ha sido leído en clave de oportunidades de emplame con la agenda internacional de las demandas indígenas¨,  comentó Carillanca.

Este Parlamento es trascendental para la lectura de las Historias Mapuche Williche de largo plazo, pues aborda de elementos simbólicos, aprendizajes políticos y contribuye a la memoria histórica regional. Su análisis permite contextualizar las continuidades de las agendas de vida de la Junta General de Caciques de la Futahuillimapu fundada el 1793, que es la estructura política más antigua de América. Asimismo, las transformaciones en la forma de hacer política desde los espacios de representatividad del pueblo mapuche williche en la agenda indígena internacional y la reivindicación de Tratados que favorecen las demandas históricas de los pueblos indígenas. Y por último, los deberes de memoria frente al desconocimiento social e histórico de promesas de paz incumplidas que se dan en escenarios de relaciones de poder asimetricas, por un lado, los desagarros del colonialismo y, por otro lado, las consecuencias del trauma histórico vivido al interior de las poblaciones indígenas, enfatizó la historiadora.

¨Estas historias se conjugan entre contradicciones, diásporas, sueños y disputas de sujetos históricos que son –ante todo- de carne y hueso, inmersos en relaciones de poder asimétricas más allá del discurso de los vencidos y vencederos; historias que nos hagan sentir parte de la memoria colectiva y los desafíos del tiempo histórico presente. En este sentido, la escritura de historias mapuche williche –a mi juicio- deben ser capaces de resquebrajar los relatos hegemónicos y asumir el desafío constante de la interrogación. De este modo, volver a situar el Parlamento de las Canoas en las historias del tiempo largo, nos exige recoger los aprendizajes políticos de la sociedad mapuche williche y la sociedad regional en un marco relacional de contribuciones, búsqueda de justicia y re-educación de las sociedades¨, puntualizó.

Uno de los puntos altos de la presentación de Carillanca fue la interacción con el público asistente, a través de las preguntas ¿qué significa la Paz para la sociedad mapuche williche?, ¿cómo se sitúa en el territorio de la Futahuillimapu?, ¿cuál ha sido el precio de conseguir la Paz  y sí podremos volver a pensar en ella ?.

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Estudiantes Liceo Eleuterio Ramírez, Liceo Carmela Carvajal, representantes de comunidades, funcionarios del Servicio de Salud, apoderados y docentes.

 

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izq. a der. Educadora tradicional Kiyen Clavería y la historiadora Carolina Carillanca

 

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Publicado por: Catalina González Tringa