En el marco del reconocimiento y la valoración de los pueblos ancestrales, una vez más se realizó la ceremonia de conmemoración del Wetripantu en el Campus Puerto Montt. Una de las celebraciones más importantes del pueblo mapuche, marcó el inicio de un nuevo ciclo de la naturaleza, representando un profundo momento de renovación espiritual, comunitaria y territorial para la Fütawilimapu (sur territorial).
En las instalaciones de Chinquihue se reunieron el pasado 2 de julio, representantes de comunidades williches de la zona, autoridades universitarias y estudiantes para participar en el Wetripantu, también conocido como Wiñol Tripantu, que puede traducirse como «la nueva salida del sol» o «el regreso de un nuevo ciclo».
Esta celebración coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio sur, cuando la noche alcanza su mayor duración y, paulatinamente, los días comienzan a alargarse. Este fenómeno natural simboliza el renacer de la vida y el equilibrio entre las personas, la naturaleza y el universo.
La actividad buscó fortalecer el sentido comunitario que inspira el We Tripantu, promoviendo el encuentro, la reflexión y el compartir entre quienes forman parte de la Universidad de Los Lagos.
La jornada constituida por tres momentos principales. Partió con un lepún o limpieza del espacio antes de iniciar la rogativa, en el área donde se plantó el árbol nativo en el Wetripantu del 2024. El árbol nativo en el patio central de Chinquihue, es un acto simbólico que representa la renovación de la vida y el comienzo de un nuevo ciclo. Luego vino la rogativa con el purrún y ayekan (baile e instrumentos respectivamente). Finalmente, la ceremonia culminó con el küme iyael o el compartir la buena comida.
Entre el lepún y la rogativa se realizó un diálogo y una reflexión en che sungun, entre Cristian García Quintul y Salvador Rumian alrededor del triwe o laurel plantado en el 2024.
La ceremonia de rogativa se realizó caminando en círculos por el patio central, momento que fue encabezado por las autoridades tradicionales masculinas, quienes expresaron agradecimientos e hicieron peticiones de bienestar, salud, equilibrio y prosperidad para el ciclo que comienza.
La música tradicional, interpretada con instrumentos como el kultrún y la trutruka, acompañó los distintos momentos de la celebración, mientras que el encuentro concluyó compartiendo alimentos tradicionales, fortaleciendo los lazos comunitarios y el sentido de reciprocidad por medio de la feria de pueblos originarios que se instaló en el hall central de Chinquihue.
Publicado por: Paulina Ossa Magaña

















