El mar no es un mar sino muchos mares.
Es un mar indómito cuyas olas nos dieron vueltas en la orilla,
cuando siendo niñas aprendimos a nadar.
Es un mar que más tranquilo, nos permite bañarnos en su interior profundo e íntimo.
Es un mar generoso que nos entrega sus frutos.
Es un mar misterioso que oculta secretos.
Es un mar romántico cuyos colores enamoran a enamorados
Es un mar que juega con toninas, delfines, ballenas y perros
que intentan morder sus olas.
Es el mar último, que a veces nos acoge para un descanso infinito.
De esta manera poco habitual, combinando ciencia, poesía, música y saberes territoriales, la celebración del mar este año fue distinto en la Universidad de Los Lagos.
Las jornadas de Seminarios y Talleres Mayo, Mar y Mujer (MMM) destacaron como un ciclo que unió ciencia, territorio y mujeres de mar, un espacio de diálogo y de encuentro, más que en un simple programa de actividades. A través de seminarios, talleres y un concurso literario, la comunidad ULagos fortaleció su rol como puente entre la academia y las comunidades costeras, visibilizando el liderazgo femenino y los saberes locales.
La alta convocatoria y la participación diversa en sus tres jornadas, confirmaron que la propuesta respondía a una necesidad real del territorio, consolidando a la universidad como facilitadora de diálogos necesarios.
El ciclo comenzó con el taller del 7 de mayo «Contaminantes en el océano: lo que no vemos, pero importa», que acercó la ciencia marina a la comunidad de manera participativa y entretenida. Pasando por el Seminario MMM “Voces del Mar: Mujeres, Ciencia y Territorio”, que tuvo lugar el 14 de mayo en el Aula Magna de Chinquihue. Se trató de un encuentro interdisciplinario, con investigadoras de distintas áreas abordando temas como contaminantes, salud, biotecnología y bienestar de mujeres del borde costero.
El “Espacio Medusa” en la forma de panel para un conversatorio, se convirtió en el núcleo emocional del ciclo al reunir pescadoras, trabajadoras de la acuicultura y de la marina mercante, generando un diálogo horizontal entre saberes locales y científicos. La jornada también contempló una pausa activa conducida por profesoras en formación de Pedagogía en Educación Física, integrando el movimiento y el bienestar corporal al programa académico de una forma lúdica y saludable, reforzando así el carácter interdisciplinario del encuentro.
Foto: Panel «Medusa»
En paralelo, el concurso y taller de microcuentos reveló historias y sensibilidades que suelen permanecer invisibles, mostrando la fuerza creativa de las mujeres vinculadas al mar y ampliando la visibilización más allá del ámbito estrictamente académico.
VOCES DE ORILLA
Por último, el ciclo se cerró con el taller para mujeres “Cuerpos de Mar, Voces de Orilla: un encuentro para escuchar el cuerpo y recordar el mar”. Una experiencia artística y sensible que reunió a investigadoras del Centro i~mar, académicas y a mujeres que mantienen una relación vital con el mar. La actividad fue guiada por las académicas Paola Alvarado y Emilia Díaz, del Departamento de Humanidades y Artes.
Emilia Díaz en su rol de artista y docente compartió una composición musical inédita en ritmo de huayno, recién estrenada y cargada de imágenes marinas. De esta manera, el taller abrió un espacio donde el cuerpo se volvió orilla: un territorio para escuchar la respiración, reconocer los gestos cotidianos del trabajo en torno al mar y permitir que sus sensaciones —su rumor, su fuerza, su abrazo frío— encontraran un cauce expresivo. A través de ejercicios de autoconciencia corporal y movimiento guiado, las participantes pudieron habitar su propio ritmo, dejando que el mar dialogara con sus historias, sus silencios y sus afectos más íntimos.
La canción “La Marinera”, interpretada por Emilia Díaz, se transformó en un puente poético. Desde su imaginario —barcos que son casa, lunas que orientan, aves que refrescan el corazón— cada mujer creó su propia lectura corporal y simbólica. Luego, reescribieron fragmentos de la letra para nombrar su vínculo personal con el mar: aquello que dejan en sus aguas, lo que recuperan de ellas y los signos que más resuenan en su vida cotidiana y profesional.
El encuentro dio lugar a un espacio íntimo, contenido y profundamente humano, donde el movimiento se volvió relato y la música abrió memorias compartidas. Sin requerir experiencia previa en danza o música, las participantes construyeron una comunidad momentánea, un pequeño archipiélago de voces que reconoció la fuerza creativa, emocional y científica de las mujeres que investigan, estudian y viven el mar.
“Cuerpos de Mar, Voces de Orilla” se consolidó como una instancia de creación colectiva que honra la identidad marítima, la sensibilidad del cuerpo y la potencia simbólica del territorio costero.
CICLO MMM
El impacto del MMM no se agota en mayo sino proyecta un ecosistema de colaboración continua, con nuevas versiones del concurso, más talleres y redes de trabajo en marcha. De esta manera, se abre un espacio estable donde las mujeres de mar puedan seguir ejerciendo liderazgo, compartiendo conocimientos y construyendo, junto a la Universidad de Los Lagos una Patagonia más justa, inclusiva y diversa.
El Seminario “Voces de Mar: Mujer, Ciencia y Territorio” fue organizado por la vicerrectoría del Campus Puerto Montt, en colaboración con la dirección de Equidad de Género, el Centro I+D+i en Recursos y Ambientes Costeros “i ~mar” de la Universidad de Los Lagos; el proyecto STEM Género; el programa Salud Habitantes Borde Costero; las carreras de Pedagogía en Educación Física, Artes Visuales Música de la Universidad de Los Lagos; la carrera de Técnico Universitario en Transporte Marítimo Costero ULagos y el servicio de atención de salud SEMDA.
Anita Dörner Paris, vicerrectora del Campus Puerto Montt, destacó que el Ciclo MMM puso en evidencia la importancia y el valor del trabajo interdisciplinario. “ No sólo se conectaron distintas áreas del saber sino también potenció los talentos de mujeres que están vinculadas con el mar desde sus saberes, en un espacio para conocerse, enredarse y compartir conocimientos. Es muy positivo que la ciencia y la universidad se conecten con el territorio, sólo nos queda agradecer a todos y todas quienes participaron en un espacio que creo fue muy distinto y muy gratificante para quienes pudimos disfrutar del mes de actividades. Un ciclo que se instala en nuestra agenda del mes del mar, pero también para el resto del año”, anunció la vicerrectora.
Publicado por: Paulina Ossa Magaña














