“Seminario, Proyecto de Investigación de las carreras de Antropología, Ingeniería en Alimentos y Nutrición y Dietética del Proyecto Epu Kumiyal/Saberes y Practicas Ancestrales Mapuche reunió a la comunidad académica y de cultoras la penúltima semana de agosto para estructurar los contenidos del compendio bibliográfico que se lanzará a fin de año, el cual busca rescatar métodos tradicionales de preservación alimentaria como un aporte al bienestar colectivo”
En una destacada instancia de colaboración interdisciplinaria, el auditorio Enrique Valdés de la Universidad de Los Lagos campus Osorno, se convirtió en el punto de encuentro entre la academia, estudiantes y cultoras tradicionales. El objetivo de la cita fue estructurar los contenidos de un innovador compendio bibliográfico que será lanzado a fines de este año, diseñado para rescatar y poner en valor los métodos ancestrales de preservación alimentaria como un aporte directo al bienestar colectivo y la salud comunitaria.
Esta iniciativa se coordina bajo el Proyecto Epu Kümiyal: Saberes y Prácticas Ancestrales Mapuche Williche, un semillero de investigación liderado por la docente de Ingeniería en Alimentos e investigadora, Lucía de la Fuente, junto al docente de Antropología e investigador del Departamento de Educación, Amílcar Forno. El proyecto destaca por conectar la memoria colectiva del territorio sur austral con la ciencia actual. Al unir las áreas de Antropología, Ingeniería en Alimentos y Nutrición y Dietética con la sabiduría de las comunidades, la propuesta analiza cómo el concepto del küme mongen (el buen vivir) puede fomentar una mejor nutrición y ofrecer una alternativa saludable frente al impacto actual de los productos ultra procesados.
Cruce de saberes
Para consolidar este cruce de saberes, las estudiantes Catalina Caucaman (Antropología), Monserrat Díaz, Sara Gallardo (Ingeniería en Alimentos), Danixsa Fernández y Yennifer Ávila (Nutrición y Dietética) expusieron su trabajo de investigación enfocado en la cultura, las tecnologías aplicadas y el aporte nutricional de los alimentos tradicionales.
Desde la perspectiva de la Ingeniería en Alimentos, la estudiante Monserrat Díaz destacó el valor identitario de la experiencia: «Como descendiente del archipiélago de Chiloé, para mí es profundamente gratificante aportar a la comunidad desde lo que me apasiona. Me hace muy feliz saber que podemos estructurar, mejorar y preservar los conocimientos locales, trabajando además de forma muy entretenida junto a otras disciplinas» expresó.
Por su parte, Danixsa Fernández y Yennifer Ávila, de Nutrición y Dietética, valoraron la riqueza del trabajo colaborativo al integrar distintas visiones de la alimentación, desde su producción hasta su valor nutricional. Las futuras profesionales enfatizaron que lo más valioso fue la inclusión de las ñañas como profesoras de la comunidad, asegurando que estos conocimientos se transmitan de generación en generación.
En sintonía con estas presentaciones, las cultoras tradicionales (ñañas) relataron sus propias experiencias culinarias y de conservación. Este diálogo horizontal permitió conectar las vivencias prácticas con el conocimiento científico. Así lo relevó Catalina Caucaman, estudiante de Antropología, quien explicó que el análisis fue mucho más allá del alimento como tal «Es una oportunidad súper valiosa escuchar a las ñañas y conectar con un conocimiento que viene desde la rutina diaria, de su historia y de la tierra misma; no es algo orquestado. Realizamos entrevistas con la idea de seguir trabajando para resguardar estas formas ancestrales, como los ahumados, que siempre han funcionado de forma natural» enfatizó.
La voz de las comunidades también puso el acento en la relevancia política y sanitaria de este rescate. La ñaña Sara Imilmaqui, cultora invitada, advirtió que la conservación de alimentos es un tema de salud pública que abarca a todo el pueblo mapuche williche. «Hemos trabajado en el Cosoc y en mesas de salud, pero la amenaza de los transgénicos nunca ha sido considerada formalmente. Ahora que esto se está visibilizando mejor, esperamos que haya más interés, porque la alimentación tradicional debió estar contemplada desde siempre en el protocolo de salud», sentenció.
Finalmente, el equipo docente que guía este semillero relevó el rol de la juventud y el impacto del proyecto. Lucía de la Fuente, académica y coordinadora de la iniciativa, aplaudió el compromiso del estudiantado e indicó que este hito de vinculación articula a la universidad con municipios, Conadi y comunidades culminará en noviembre con el lanzamiento del catálogo definitivo que unirá recetas tradicionales con la explicación científica de procesos como el ahumado.
En esa misma línea, el investigador y docente Amílcar Forno concluyó que la iniciativa demuestra cómo la Antropología dialoga con otras ciencias «Nosotros otorgamos la experiencia y el apoyo académico, pero el motor principal son las y los estudiantes, quienes se están preparando desde las aulas para el trabajo interdisciplinario real» comentó, asimismo, agregó que “este esfuerzo colectivo dará vida al compendio definitivo, el cual será distribuido en los ámbitos académico, educacional y de la salud”

























