Académica Terapia Ocupacional, Universidad de Los Lagos.
La rehabilitación en Terapia Ocupacional cumple un papel fundamental no solo con la persona con la que trabajamos directamente, sino también con su entorno familiar y social. Entender al sujeto como un ser integral, inserto en un contexto determinado y con múltiples roles, tales como lo es ser miembro de una familia, trabajador, estudiante, amigo, nos obliga a replantear la rehabilitación más allá de la simple ejecución de actividades o técnicas específicas. Rehabilitar no es únicamente intervenir sobre una función alterada; es acompañar procesos de reconstrucción de identidad, sentido y participación en la vida cotidiana.
Desde este punto de vista, el compromiso del terapeuta ocupacional se convierte en un aspecto central en los procesos de rehabilitación. Más allá de las técnicas y herramientas específicas, la esencia de la Terapia Ocupacional radica en la comprensión profunda del significado de las ocupaciones para cada persona. No todas las actividades tienen el mismo valor, ni todas las metas son universales. Escuchar, dialogar y construir en conjunto los objetivos de intervención permite que la rehabilitación sea realmente significativa y sostenible en el tiempo. Nuestro trabajo no debe limitarse únicamente al espacio de atención ni a los objetivos clínicos convencionales. Intervenir de manera oportuna, con una visión amplia y contextualizada, puede realmente facilitar el regreso de las personas a sus diversas actividades diarias, promoviendo su autonomía e independencia. Esta intervención temprana y consciente permite que el usuario no solo recupere habilidades, sino también la confianza en sí mismo y en sus posibilidades de volver a participar activamente en su entorno.
Es importante destacar que los procesos de rehabilitación no afectan únicamente a quien presenta una condición de salud, sino que impactan profundamente en su núcleo familiar y social. Muchas veces son las familias quienes asumen roles de cuidado prolongados, enfrentándose a una sobrecarga tanto física como emocional. El desgaste asociado al acompañamiento constante, la reorganización de rutinas y la incertidumbre frente al futuro suele ser invisibilizado. En este escenario, la Terapia Ocupacional cumple un rol clave al considerar a la familia como parte del proceso terapéutico, brindando orientación, contención y herramientas que faciliten una convivencia más equilibrada y saludable.
Rehabilitar, entonces, implica también intervenir en el entorno. Adaptar espacios, modificar rutinas, educar a la comunidad y promover redes de apoyo son acciones que permiten que la persona no sea vista únicamente desde su déficit, sino desde sus capacidades y potencialidades. Cuando el entorno se vuelve facilitador y no una barrera, las posibilidades de participación aumentan significativamente, impactando positivamente en la calidad de vida de todos los involucrados.
En una sociedad que muchas veces privilegia la productividad y la rapidez por sobre los procesos humanos, la Terapia Ocupacional nos invita a detenernos y reflexionar sobre el valor del hacer con sentido. No se trata solo de “volver a hacer”, sino de resignificar el hacer, adaptarlo a nuevas realidades y encontrar en él una fuente de bienestar y dignidad. La rehabilitación, entendida desde esta mirada, se transforma en un acto profundamente humano y social.
Finalmente, reconocer la importancia de la rehabilitación en Terapia Ocupacional más allá del quehacer mismo es también reconocer la responsabilidad ética y social que conlleva nuestra profesión. Acompañar procesos de vida, promover la inclusión y defender el derecho de todas las personas a participar activamente en su comunidad es, sin duda, uno de los mayores desafíos y aportes de la Terapia Ocupacional en la actualidad.
Publicado por: Marcelo Águila Sandoval











