El estudio, desarrollado durante más de dos años por la estudiante Bárbara Pacheco, constituye el primer análisis comparativo de la dieta del lobo marino común a escala latitudinal en Chile, abarcando colonias desde Iquique hasta Magallanes.
Comprender cómo los cambios ambientales afectan a las especies marinas es uno de los grandes desafíos para la conservación de los ecosistemas. En ese contexto, la investigación desarrollada por Bárbara Pacheco, egresada del Magíster en Ciencias de la Universidad de Los Lagos, aporta nuevos antecedentes sobre la respuesta del lobo marino común frente a eventos como el fenómeno de El Niño y la gripe aviar.
El estudio tuvo dos objetivos principales. En primer lugar, evaluar el efecto del fenómeno de El Niño y de la gripe aviar sobre la amplitud del nicho trófico del lobo marino común. En segundo término, analizar si la riqueza y distribución de sus presas potenciales coincidían con la dieta que consume esta especie a lo largo de un amplio rango latitudinal.
La investigación se desarrolló en 11 colonias distribuidas entre los 20° y 53° de latitud sur, cubriendo desde la zona de Iquique hasta Magallanes. Para ello, la investigadora integró información reciente con datos históricos recopilados entre 2015 y 2023, lo que permitió construir uno de los análisis más completos realizados hasta la fecha sobre la alimentación del lobo marino común en Chile.
«Los estudios de dieta que existían eran principalmente locales. Este trabajo es el primero que compara distintas localidades a lo largo de un rango latitudinal tan amplio, incorporando además información histórica para obtener una visión más integral«, explicó Bárbara Pacheco.
Uno de los resultados más relevantes fue que, contrario a la hipótesis inicial, la amplitud del nicho trófico disminuyó durante los eventos asociados al fenómeno de El Niño. La expectativa era que, ante una menor disponibilidad de sus principales presas, como la anchoveta y otros pequeños peces pelágicos, los lobos marinos ampliarán su dieta incorporando otros recursos alimenticios.
Asimismo, la investigación evidenció que los efectos de El Niño no se manifiestan de manera uniforme a lo largo del territorio nacional. En algunas localidades del norte del país, por ejemplo, se registraron anomalías distintas a las esperadas, lo que refuerza la necesidad de analizar estos procesos considerando las particularidades de cada zona.
«Una de las principales conclusiones es que estos fenómenos deben estudiarse con cautela. No es posible asumir que su impacto será homogéneo en todo el país, ya que tanto la respuesta del lobo marino como la disponibilidad de sus presas varían según la localidad«, agregó la investigadora.
Para Bárbara Pacheco, uno de los principales desafíos futuros es dar continuidad a este tipo de estudios. «Sería muy importante continuar esta línea de investigación. Contar con datos de diferentes años, con y sin fenómeno de El Niño, y con distintos escenarios de gripe aviar permitiría entender mejor cómo interactúan estos factores y cómo afectan la alimentación del lobo marino común«, concluyó.














