Más de un siglo después, la tragedia del Baker sigue interpelando la memoria chilota
El invierno de 1906 dejó una herida profunda en cientos de familias del archipiélago. Más de 200 trabajadores chilotes viajaron hasta la desembocadura del río Baker, en la Patagonia occidental, atraídos por la promesa de empleo en las faenas forestales y de extracción de ciprés impulsadas por la Sociedad Explotadora del Baker, pero decenas de ellos jamás regresaron.
A 120 años de aquellos hechos, la Universidad de Los Lagos sede Chiloé reunió a estudiantes, académicos y comunidad en torno al conversatorio «Seguir produciendo memoria insular: La tragedia del Baker (1906) y los nuevos aportes para su investigación», una instancia orientada a profundizar en uno de los episodios más dramáticos y menos conocidos de la historia obrera del sur austral.La actividad contó con la participación del antropólogo e investigador Mauricio Osorio Pefaur, autor del libro La tragedia obrera de Bajo Pisagua. Río Baker, 1906, y de la médica e investigadora Viviana Lezana Soya, quienes revisaron los antecedentes históricos del caso, las responsabilidades políticas y empresariales involucradas, el tratamiento que recibió el episodio en la prensa de comienzos del siglo XX y las nuevas herramientas científicas disponibles para aproximarse a lo ocurrido.

Memoria para un episodio aún abierto
La tragedia comenzó cuando la embarcación encargada de trasladar de regreso a los trabajadores no llegó en la fecha comprometida. Las provisiones comenzaron a agotarse y, en pocas semanas, el hambre, las enfermedades y las extremas condiciones climáticas del invierno patagónico terminaron con la vida de al menos 59 obreros.Sus compañeros los sepultaron en una pequeña isla ubicada en el delta del Baker, conocida actualmente como la Isla de los Muertos.
Hoy permanecen allí 34 cruces de madera, 33 de ellas sin nombre, convertidas en uno de los principales símbolos patrimoniales de la Región de Aysén y en un recordatorio permanente de una tragedia que aún mantiene interrogantes abiertas.
Durante el conversatorio, Osorio destacó que la investigación iniciada hace más de una década continúa avanzando gracias a nuevas colaboraciones interdisciplinarias y al interés de investigadores que buscan profundizar en distintas aristas del caso.
«Es importante sostener la memoria de los 59 trabajadores que fallecieron en Bajo Pisagua porque todavía existen familias descendientes de ellos, familias que tuvieron que reconstruir sus vidas sin saber muy bien qué fue lo que ocurrió con sus familiares», señaló.
El investigador sostuvo además que recuperar estos relatos permite
reparar parte del olvido histórico que rodeó durante décadas a las víctimas.
«Reconstruir esta historia significa reivindicar la memoria de estos trabajadores y comprender que ellos finalmente no fueron olvidados, pese a que hubo intereses que quisieron que así ocurriera», afirmó.
Una reflexión sobre el presente
Para Osorio, acercar esta historia a las nuevas generaciones también representa una oportunidad para reconstruir memorias familiares y fortalecer el vínculo de los habitantes del archipiélago con su pasado.
«Contarle esta historia a estudiantes que tal vez no la conocen puede ayudar a reconstruir memorias familiares y a entender que estos acontecimientos forman parte de su propia historia y de la manera en que miran el futuro», expresó.
Entre las personas asistentes estuvo Abraham Esparza Reyes, Magíster en Estudios Sociales y Humanos, quien destacó la relevancia de generar espacios que permitan reflexionar críticamente sobre el pasado y sus repercusiones en el presente.
«Es algo sumamente importante para comprender la historicidad y el contexto no solamente de Chiloé, sino también de su relación con el resto de Chile y el mundo», indicó.Asimismo, agregó que revisar estos procesos históricos resulta fundamental para las decisiones que las comunidades toman en la actualidad.«Es importante seguir manteniendo una mirada que cuestione el pasado para comprender mejor nuestro presente y vincularnos mejor con nuestras decisiones políticas, económicas y de vida para este territorio y para el resto de las personas», concluyó.
Fuente: “La tragedia Obrera de Bajo Pisagua. Río Baker, 1906” (Mauricio Osorio Pefaur, 2015)