“No pretendamos aumentar el gasto en ciencia mientras la comunidad no entienda bien por qué hay que investigar”
Investigación
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Así se refirió Gabriel de León,  científico y comunicador de la ciencia, durante su paso por la Universidad de Los Lagos lugar en el que dictó la charla el “Rol social de la ciencia”.

En este contexto el objetivo principal del encuentro al que asistieron estudiantes, profesores y un público diverso de la comunidad osornina, fue “mostrar cuál es el rol de la ciencia con la sociedad partiendo por explicar bien qué es la ciencia”, indicó Gabriel de León.

Bioquímico de formación y Dr. en biología molecular, de León ha publicado diversos libros de ciencia: 4 en Chile, 1 en España, 1 en República Checa y próximamente 2 libros en México y 4 en Chile.

Sus inicios en el mundo de la escritura y divulgación fueron a través de un blog que Gabriel de León siempre recuerda porque “fue la plataforma en la que aprendí a escribir finalmente, porque el feedback del público, los comentarios que ellos me hacían, las críticas, resultaron fundamentales para ir mejorando mi capacidad narrativa. Yo me fui formado como científico, no como periodista ni como escritor”, aseguró.

La narrativa de un paper, agrega de León, “es muy árida, porque está al servicio de un propósito que es transmitir de manera precisa la información que uno quiere entregar, pero la ciencia es mucho más que eso, y por lo tanto en la narrativa encontré herramientas para rehumanizar a la ciencia y de esa forma hacerla más cercana”, sostuvo.

Según el divulgador científico, existe una idea difusa de lo que implica la ciencia. “La idea de que la ciencia es la verdad,  y lo que dicen los científicos es cierto, no siempre es así. La ciencia es una forma de pensar y una forma de tratar de entender el mundo”, afirmó.

Para el científico, esto no está clarificado y es precisamente lo importante para una buena relación de la ciencia y la sociedad. La imagen imperante de los científicos. “Cómo los ve la gente y una imagen trastocada por los estereotipos: El científico como el viejo sabio de delantal. Imagen difundida y apoyada por la publicidad y los medios y que se torna dañina para la ciencia. Porque el científico y la ciencia pasan a ser algo extraño. Los científicos son socialmente torpes. Súper inteligentes y eso termina por debilitar la relación entre la ciencia y la sociedad”, aseguró el Dr. en biología molecular.

Revolución social

Un elemento que se debe agregar al análisis, comenta Gabriel de León, tiene que ver con el rol social de la ciencia ¿qué es lo que las personas esperan de la ciencia y qué es lo que la ciencia puede aportar la sociedad? Y en torno a lo que ha ocurrido en el país, “con esta especie de revolución social que tenemos, la pregunta sería ¿qué es lo que la ciencia chilena le puede ofrecer al país?  Más que lo que la ciencia le pida al país. Sino cómo la ciencia y los científicos pueden aportar a entender mejor Chile y a proyectarlo hacia el futuro. En el fondo ¿cómo la ciencia puede a contribuir a construir el país que todos queremos?”, se pregunta el investigador.

Formación

Gabriel de León explicó que Chile es uno de los países de la OCDE que menos invierte en Ciencia.  “Estamos entre el 0,36, a 0,38 por ciento del PIB. El promedio de la OCDE es de 2,5. Israel y Corea del Sur invierten el 4,5 %, por lo que ciertamente estamos sub financiados”, indicó.

El investigador agregó que “los científicos no estamos formados como comunicadores. No nos enseñan comunicación efectiva, no nos enseñan a hablar con un público que no sea un público experto. Por lo tanto la comunicación de la ciencia en Chile, históricamente se ha realizado desde el mundo del periodismo. Tratando de encontrarse con los científicos y más recientemente, algunos científicos que sí tienen la habilidad de la comunicación, que escriben libros, que van a las radios, dan charlas, van a la televisión y comunican en un lenguaje sencillo a un público general”, destacó.

Herramientas de comunicación

Para Gabriel de León, este escenario podría corregirse en el futuro si en los programas de formación académica, de pregrado y posgrado, “se instruyeran herramientas mínimas de comunicación”.

Según el científico, la ciencia tiene mucho de comunicación y los científicos permanentemente comunican lo que hacen, pero la mayor parte del tiempo es a otros expertos y por lo tanto el lenguaje es particular. “El desafío de comunicarse con un público general implica, entre otras cosas, cambiar el lenguaje, y al no tener una formación adecuada en aquello, se produce una especie de reticencia, un congelamiento, una especie de paralización por no poder encontrarse con las herramientas adecuadas para hacerlo” y agrega que “tengo la sensación que en el futuro, con la formación adecuada esto podría revertirse. Y por otro lado, la explicación científica es publicada en revistas muy específicas que además cobran por revisar los artículos”, sostuvo.

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Barreras a la divulgación

Según el bioquímico, en la misión de divulgar el conocimiento hay múltiples barreras. “Está la barrera del lenguaje técnico, la barrera del idioma (porque además son publicados en inglés), y está la barrera económica, y por lo tanto, difícilmente la publicación de un artículo científico constituye difusión de resultados científicos. Es sencillamente comunicación entre pares y, lo que aspiramos, es a algo distinto. Es hacer que las personas valoren la ciencia y se enorgullezcan de lo que hacemos en nuestro país en ese sentido”, destacó.

Sin embargo, agrega de León, “si solo descansamos en ese tipo de plataforma comunicacional de los artículos científicos, difícilmente lo vamos a conseguir. Porque se muestra a una ciencia elitista”, afirmó.

Ciencia cercana

Para el Dr. en Biología Molecular, se deben identificar formas nuevas para que la ciencia sea más cercana. “A mi entender los científicos estamos en deuda, porque además, parte importante de la investigación científica en Chile es financiada con fondos públicos, con el dinero de los impuestos de todos los chilenos y chilenas y, por lo tanto, tengo la sensación que las universidades, que son las que reciben esos fondos a través de sus investigadores, deberían tener unidades especializadas de comunicaciones en estos temas” y agrega que “el objetivo es lograr establecer estas relaciones de confianza con el mundo científico, pero además, que culturalmente cambien a los científicos y que los hagan entender, que así como es importante publicar un paper, también la comunidad comprenda cuál es la relevancia de esa investigación. Porque el día de mañana cuando tengamos que justificar el aumento de los fondos, por ejemplo, vamos a tener que decir para qué los queremos utilizar, y esto, precisamente es romper el círculo”, enfatizó.

“No podemos pretender que se aumente el gasto en ciencia, mientras la comunidad no entienda bien por qué hay que aumentar el gasto en ciencia, por qué tenemos que investigar, porqué es importante generar conocimiento. Este es un círculo que hay que completar”, puntualizó.

Contar historias

Ante la consulta de cómo logró entender la importancia de comunicar la ciencia y cómo adquirió esta habilidad, Gabriel de León comenta que “creo que eso tiene que ver con algo propio, es una cierta intuición narrativa. Yo de chico escribía mucho, me gustó mucho siempre la narrativa y esto quedó congelado cuando comencé mi carrera académica”, recordó.

Producto de una licencia, explica de León, “comencé a escribir el blog de ciencia, que había mencionado, porque tenía ganas de contar historias que yo consideraba muy entretenidas y, porque además, tenía tiempo. Y este blog se convirtió en una gran plataforma para aprender a escribir historias de ciencia, porque mi objetivo nunca fue enseñarla. No era una clase, eran historias narrativamente muy ricas, que contaban cómo ocurre la ciencia, y esto sirvió para que las personas se dieran cuenta que los científicos no son seres que se sientan en una roca a pensar hasta que se les ocurra algo brillante. Son personas, hombres y mujeres, comunes y corrientes, que tienen trabajos no muy bien comprendidos a los que les pasan cosas, y muchas veces esas cosas, que les pasan, son fundamentales en su trabajo”, fundamentó.

Finalmente, el comunicador científico, comentó que las historias que escribía en el blog fueron profundamente valoradas por las personas. “Tengo la sensación que ese blog fue un gran ejercicio para desarrollar esta intuición narrativa que terminó siendo tremendamente potente para convertir historias de ciencia en historias cotidianas, en historias que rehumanizan a la ciencia” y agrega que “finalmente desde esta perspectiva, el público general ve al científico como una persona normal y a la ciencia como una actividad humana. Por lo tanto la siente más propia porque es más cercana. Esto para mí fue un gran descubrimiento que ocurrió a lo largo de 5 a 6 años y que hoy día es fundamental en mi trabajo como comunicador científico”, destacó Gabriel de León.

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Publicado por: Marcelo Morales Mena