- La iniciativa es liderada por el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género con el apoyo de la Universidad de Los Lagos en la sistematización final para publicación del proceso desarrollado.
Con un fuerte énfasis en la participación territorial, el rigor estadístico y la perspectiva de género, se desarrolló el conversatorio “Elaboración de un instrumento para la medición de las condiciones de vida, temporalidades y usos del tiempo de las mujeres que habitan zonas rurales en Chile”, investigación de tres años que se encuentra en su etapa final. La iniciativa es liderada por el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, con el apoyo de la Universidad de Los Lagos, y el acompañamiento técnico del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
El encuentro, llevado a cabo el viernes 9 de enero, reunió a representantes de organismos públicos, academia, organismos internacionales y actorías de la sociedad civil, consolidándose como un hito clave antes de la finalización del informe final del estudio, que busca sentar las bases para una futura medición con representatividad rural a nivel nacional.
Al inaugurar la jornada, la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Antonia Orellana, destacó la relevancia estratégica del proyecto para el país. “Este es un proceso, un proyecto por el cual insistimos bastante y que estoy muy contenta de la etapa de desarrollo en la cual ha avanzado”, señaló, subrayando que uno de los compromisos iniciales del gobierno fue reactivar la medición del uso del tiempo, especialmente en zonas rurales, históricamente invisibilizadas por las estadísticas.
La secretaria de Estado enfatizó que la falta de información sobre el mundo rural ha dificultado la toma de decisiones basadas en evidencia, particularmente en contextos marcados por la crisis climática y la sobrecarga de cuidados. “Sabíamos que había un espacio de opacidad respecto a las estadísticas de uso de tiempo en el ámbito rural, en especial considerando la escasez hídrica y la lejanía de servicios clave”, afirmó, agregando que este instrumento permitirá fortalecer políticas como la Política Nacional de Cuidados y avanzar hacia decisiones públicas mejor fundamentadas.
Un proceso participativo y binacional
La coordinación general del estudio estuvo a cargo del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género. En su presentación, Militza Meneses, de la División de Estudios y Capacitación de la cartera, recalcó que se trata de un proceso extenso y polietápico, desarrollado en el marco del Convenio de Cooperación Chile–México.
“Este proyecto nace en 2023, cuando existía el diagnóstico y la necesidad, pero había que darle forma”, explicó Meneses, destacando el valor del intercambio metodológico con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (INEGI). Mientras México avanzó en el fortalecimiento de procedimientos administrativos para garantizar derechos de propiedad de mujeres rurales e indígenas, Chile concentró sus esfuerzos en la generación de estadísticas sobre condiciones de vida, uso del tiempo y temporalidades de las mujeres rurales.
Meneses subrayó que el corazón del proyecto fue su carácter participativo. “Se requieren espacios participativos, ir a los territorios, escuchar a las mujeres en las regiones, conocer sus dificultades; por eso este instrumento tomó dos años en construirse”, afirmó, valorando además el rol del INE en la etapa de estandarización y pilotaje del cuestionario.
Liderazgo académico de la Universidad de Los Lagos
La Universidad de Los Lagos, a través de un equipo académico interdisciplinario liderado por el académico del Departamento de Gobierno y Gestión Pública, Dr. Rodrigo España-Ruíz, asumió la elaboración del informe final de investigación, que sistematiza todo el proceso desde 2024 hasta la actualidad.
Durante su intervención, España destacó el desafío de condensar casi dos años de trabajo colaborativo. “Nos toca el gran desafío de tratar de contener en un informe toda la riqueza que se ha producido a lo largo de casi dos años de trabajo de distintos actores, tanto institucionales como internacionales”, señaló, poniendo en valor el carácter colectivo y participativo del estudio.
El equipo investigador estuvo integrado por la Dra. Rosario García Huidobro, académica de la Universidad de O’Higgins, la Dra. Daniela Rivera-Cubillos, docente de la carrera de Ingeniería en Administración Pública de la Universidad de Los Lagos y Cristian Zahn-Muñoz, académico del Departamento de Gobierno y Gestión Pública de la Universidad de Los Lagos, quienes presentaron los principales fundamentos conceptuales, metodológicos y resultados del pilotaje del instrumento.
Un instrumento con enfoque de derechos y perspectiva territorial
En la presentación de los antecedentes conceptuales, la Dra. Rosario García Huidobro explicó que el instrumento se sustenta en un amplio marco normativo nacional e internacional en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres. El diseño adopta un enfoque de derechos con perspectiva de género, articulado en torno a tres autonomías: económica, física y en la toma de decisiones, como ejes para comprender las condiciones de vida de las mujeres rurales.
Asimismo, el estudio incorporó una mirada interseccional, reconociendo que las desigualdades se profundizan según edad, pertenencia étnica, clase social y localización geográfica. Para delimitar el universo de estudio, se utilizó la definición oficial de ruralidad del INE, garantizando coherencia con los estándares estadísticos nacionales.
Por su parte, la Dra. Daniela Rivera-Cubillos detalló la metodología del proyecto, destacando su carácter secuencial y participativo. El instrumento fue construido con aportes de organizaciones sociales, instituciones públicas y organismos internacionales, y luego adaptado a los estándares técnicos del INE para su pilotaje en la Región de O’Higgins. El proceso incluyó validaciones territoriales, controles de calidad, resguardos éticos y ajustes progresivos que permitieron mejorar la comprensión de preguntas y reducir la carga cognitiva de las encuestadas.
Resultados que confirman la sobrecarga de cuidados
La presentación de los resultados del pilotaje, a cargo de Cristian Zahn-Muñoz, evidenció tanto las fortalezas del instrumento como las profundas desigualdades que enfrentan las mujeres rurales. Entre los principales hallazgos, se constató que una de cada tres mujeres rurales es cuidadora, frente a una proporción mínima de hombres, y que las mujeres cuidadoras destinan en promedio más de cuatro horas diarias al trabajo doméstico no remunerado, casi una hora más que las no cuidadoras.
El estudio mostró, además, que el cuidado no reemplaza otras tareas, sino que se superpone, intensificando la carga cotidiana. Más del 20% de las mujeres cuidadoras realiza labores de cuidado mientras trabaja en una ocupación remunerada, evidenciando graves tensiones de conciliación. Asimismo, más de la mitad de las cuidadoras declaró no tener tiempo suficiente para el ocio, y más de un tercio percibe falta de tiempo incluso para el autocuidado.
Un punto de partida para políticas públicas más justas
El conversatorio concluyó con un espacio de retroalimentación donde representantes del INE, OIT, CEPAL, INDAP y otras instituciones coincidieron en calificar el estudio como una “primera piedra” para avanzar hacia una medición nacional del uso del tiempo en zonas rurales. Se reconocieron desafíos tales como la estacionalidad del trabajo rural y la necesidad de ampliar la muestra, y se valoró transversalmente el proceso participativo y el potencial del instrumento para orientar políticas públicas más inclusivas y pertinentes.
El cierre estuvo marcado por el agradecimiento al trabajo intersectorial, al liderazgo académico de la Universidad de Los Lagos y el acompañamiento técnico del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), así como por el compromiso del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género de seguir impulsando la evidencia estadística como base para reducir las brechas que afectan a las mujeres rurales en Chile.
Publicado por: Andrés Zanetti










