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Columna del Rector Óscar Garrido Álvarez
¿REVOLUCIONES Y REFORMAS? Al fin de cuentas, Educación de Calidad para todos
Chile es uno de los países de América y el mundo con mayores desigualdades en educación.

  22/12/2010  


El Informe Mckinsey (¿cómo se convierte un sistema educativo de bajo desempeño en uno bueno?), que incluyó el estudio de 20 modelos educativos entre los cuales se encontraba Chile, reconoce que hemos avanzado “un peldaño”: de un nivel de “desempeño pobre” a otro “aceptable”.

El desafío hoy es avanzar a un nivel de desempeño bueno. Los resultados también exhiben que entre el 2000 y 2009, los alumnos en el nivel básico (incapaces de sacar conclusiones simples de un texto) pasaron de 48% al 31%. A inicios del 2000, el 52% de los escolares chilenos de 15 años estaban en el nivel competente o superior. El 2009 avanzó al 69,4 %.

La otra buena noticia, es que los estudiantes chilenos se ubicaron en segundo lugar, después de Perú, entre los que más subieron. Su promedio en lenguaje de todos los países ascendió 40 puntos, alcanzando los 449 puntos de promedio, ubicando a nuestro país como el mejor de Latinoamérica. Pese a ello, todavía nos encontramos a 50 puntos promedio de la OCDE. La distancia en lenguaje es cada vez más corta.

Sólo falta avanzar en un año y dos meses adicional, para alcanzar el promedio de los países desarrollados. En matemáticas, para cerrar la brecha con la OCDE, se requiere dos años adicionales de escolaridad.

En suma, estas deficiencias, se explican fundamentalmente por la inequidad educativa entre estudiantes del sistema público y privado. Chile es uno de los países de América y el mundo con mayores desigualdades. En la medida que estas brechas sean menores nuestro perfil de país tendería a aproximarse al de los países desarrollados. Este es un desafío real y potente para los gobiernos.

Los resultados de la prueba PISA muestran evidencia sobre las que debemos sacar cuentas positivas y ello nos obliga asumir ciertos desafíos. A lo menos: Asumir un “desafío país”, más allá de los resultados PISA; reconocer las tremendas brechas de resultados en estudiantes según quintiles de ingresos y procedencia sociocultural.

Es aquí donde las medidas deben focalizarse. A mi juicio, este es un tema pendiente. Si bien el paquete de medidas propuesto por el actual gobierno establece esfuerzos por fortalecer mil colegios vulnerables, de la misma forma se concentran esfuerzos en los colegios de excelencia. La segregación no contribuye al desarrollo de un país como un todo. En consecuencia, lo importante sería concentrarse en propiciar políticas de equidad donde el eje de lo público es gravitante. Resuelto lo anterior, en el sistema educativo se debe generar un gran proyecto político de consenso nacional, que promueva que todos quienes nos vinculamos con la formación y educación debiéramos creer en que todos los niños, independiente de su origen, pueden aprender. Dada la gran brecha de rendimiento entre escuelas pobres y ricas, se debe pensar en estrategias diferentes para unas y otras.

En síntesis, se trata de abordar de manera inteligente estrategias innovadoras de formación, promoviendo el incentivo a quienes hacen su tarea de modo adecuada.

ÓSCAR GARRIDO ÁLVAREZ

Rector de la Universidad de Los Lagos

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